LUXEMBURGO
Juncker dimite como primer ministro de Luxemburgo
Por Vera Cid
2 min
Internacional11-07-2013
Jean-Claude Juncker ha anunciado su dimisión como primer ministro de Luxemburgo, un país en el que ha estado en el poder durante 18 años ininterrumpidos y desde donde logró alzarse como uno de los grandes protagonistas de la escena europea. Además, anuncia que adelantará las elecciones al próximo otoño. Ante esta situación, los socialistas han retirado al apoyo a los democristianos que gozan de una mayoría parlamentaria insuficiente.
El líder del partido socialista, Alex Brody, ha afirmado que la gravedad de los hechos es tal que el primer ministro debería asumir responsabilidades y en ese instante anunciaba que su grupo retiraba el apoyo a Juncker y celebraba las elecciones anticipadas. La crisis política abierta en Luxemburgo tiene su origen en unas supuestas escuchas ilegales y malversaciones de fondos por parte de los servicios secretos. Los diputados consideran que Juncker no controló debidamente los excesos de ese departamento, entre los que figuran supuestas escuchas ilegales y malversaciones de fondos. "Mañana propondré al Gran Duque la disolución de la cámara y la celebración de elecciones anticipadas", dijo Juncker ante los diputados, que en un informe parlamentario le consideraron "responsable" político de las irregularidades en el servicio secreto, conocido como SREL. Las elecciones tendrán lugar en el mes de octubre, según publica la edición digital del diario "L'Essentiel", que asegura que Juncker ha confirmado a uno de sus periodistas a la salida del pleno que volverá a presentarse a los comicios. El primer ministro, de 58 años, dirige el Luxemburgo desde hace 18 años y ha admitido que a lo largo de sus mandatos ha cometido algunos errores pero ha rechazado declararse responsable de las irregularidades del servicio de inteligencia. Jean-Claude Juncker ha presidido el Eurogrupo desde su fundación en el año 2005 hasta el pasado mes de enero. El primer ministro luxemburgués ha tenido un papel importante en la creación de la Unión Económica y Monetaria europea. Desde ese cargo, Juncker fue testigo de excepción del hundimiento de Europa en la crisis y se consagró como uno de los grandes protagonistas de los esfuerzos por evitar el colapso total de la zona euro. Dotado de una gran capacidad para remar entre dos aguas, el dirigente luxemburgués fue el encargado de tratar de conjugar las visiones de Berlín y París sobre el euro y de hacer de puente entre la Europa del norte y la del sur en la gestión de la crisis. Además, su personalidad extrovertida e irónica ha dejado huella en Bruselas, donde se recuerdan sus ruedas de prensa a intempestivas horas de la madrugada y un sinfín de anécdotas,





