NBA
Los Lakers buscan otro héroe
Por Carlos Timón
3 min
Deportes14-04-2013
Los Angeles Lakers están viviendo uno de los peores momentos de su historia. Octavos en el Oeste, peleando por la última plaza de playoffs,con una plantilla magnífica y unos resultados desastrosos. El club californiano, de máxima exigencia, vive unos momentos dramáticos. Por si fuera poco, a esto se le acaba de unir la lesión de su máximo referente: Kobe Bryant. El astro, de 34 años, se desgarró el tendón de Aquiles tras intentar superar a su defensor, en el pasado partido frente a Golden State Warriors. Estará entre 6 y 9 meses de baja.
Incluso, se ha llegado a rumorear con su retirada, lo cual el mismo Kobe comentó en su cuenta de Facebook, sin confirmar ni desmentir ninguna opción. Los Lakers, que fundamentaban todo su juego en el escolta, necesitan otro héroe. Un jugador en el que confiar en los momentos decisivos, alguien para gestionar los momentos calientes y lanzar el tiro ganador. Es aquí donde tiene que dar un paso al frente la figura de Pau Gasol. No obstante, es evidente que Gasol no está en el mejor momento de su carrera. Desde la llegada de Mike Brown al banquillo angelino, y posteriormente con la contratación de Mike D’Antoni, el juego de todo el equipo, y concretamente el del ala – pívot español, ha empeorado de forma evidente, cayendo también sus estadísticas. Desde la salida de Phil Jackson, Pau no ha sido el único que ha empeorado en su aportación al equipo. Actualmente, los Lakers, con peor plantilla que en la época Jackson, no juegan a nada. De aspirantes al anillo a luchadores por una octava plaza en el Oeste, es una bajada de rendimiento brutal. Se ha producido un empeoramiento simultáneo del juego de Pau con el del resto del equipo. Con los nuevos sistemas, que hacen jugar a un 2,13 como Gasol lejos de la canasta, los puntos del catalán han disminuido, además de sus rebotes y sus minutos. Lo que sonaba como la mejor pareja interior de la liga, Howard – Gasol, ha sido de las mayores decepciones. Además, el clima de tensión entre jugadores y cuerpo técnico era evidente, sin olvidar los constantes rumores de traspaso que se cernían especialmente en torno a un jugador que, por otra parte, quería continuar en una franquicia en la que todavía aportaba mucho. Gran señalado por prensa y afición, Gasol sufrió varias lesiones, y vio desde la grada como su equipo seguía perdiendo, sin asegurar su titularidad, y sentado en el banquillo en los finales apretados. La confianza adquirida en toda una carrera, se desvanecía por momentos. No obstante, no se puede achacar la culpa a una sola persona. Un jugador que ha sido el traspaso más importante en la historia reciente de un club legendario, y que ha sido pieza clave en la consecución de dos anillos, no puede ser un lastre en ningún equipo. El problema también viene de la actitud de los demás frente a él. Las tácticas dejaban en un rol insignificante a Gasol, ofensivamente hablando. Después, la plantilla obvió a D’ Antoni, estableciendo una especie de método propio, liderado, obviamente, por Kobe Bryant. Pero en esta nueva fórmula, Gasol tampoco aparecía como un claro referente ofensivo, cosa sorprendente, por la muy limitada técnica individual de Howard en ataque, cosa que Pau complementa perfectamente. Además, Gasol es un anotador contrastadísimo, por lo que podría asegurar valiosos puntos para los suyos, si se le dan los balones necesarios. Aún con todo en contra, el español firmaba unos números muy correctos, aunque peores que en el pasado. Ahora, con Bryant lesionado, Pau debe dar un paso al frente. Está recuperando sensaciones y mejorando juego y estadísticas. No obstante, el juego no pasa por él. Cada punto es una lucha personal, fabrica prácticamente de la nada cada punto a su favor. Kobe, que le ha defendido una y otra vez frente a la prensa, tendrá que hacerse a un lado y ejercer de nuevo de entrenador, para hacer llegar balones a Pau. A pesar de tantos altibajos esta temporada, el español ahora es el mejor “Laker” de largo. El héroe que su equipo necesita. Tras una temporada llena de decepciones, ha llegado el momento de Pau.





