Caso Nóos
El matrimonio de Urdangarín y la infanta Cristina pasa por un duro trance
Por Adriana Robledo
3 min
España03-04-2013
No es oro todo lo que reluce. El tres de mayo de 1997 comenzó la andadura de una pareja que parecía irrompible con la pedida de mano en el Palacio de Zarzuela. Un breve noviazgo entre la Infanta Cristina y el ex jugador de la selección española de balonmano Iñaki Urdangarín hacían sonar las campanas de boda. Después de dieciséis años de feliz relación en la que han compartido una gran complicidad, las aguas empiezan a ponerse turbias. En 2011 una citación contra el marido de la hija mediana del rey Don Juan Carlos hacía que los juzgados de Palma se convirtiesen en un sitio bastante frecuentado por el que fuera deportista y se convirtió en empresario.
Cuando la relación entre la infanta y el atleta comenzó, todos daban el visto bueno: eran la envidia de todas las parejas. Sin embargo la implicación en el Caso Nóos, primero por parte de Urdangarín y después de la Infanta Cristina, distorsionó el punto de mira y comenzó la fragmentación entre los componentes de la Casa Real. El deterioro de la relación entre los Duques de Palma y el jefe del estado comenzó el 12 de diciembre de 2011 cuando Zarzuela comunicó el cese de Urdangarín en actos oficiales. Durante el discurso tradicional de Nochebuena de este año el rey Don Juan Carlos manifestó que “la justicia es igual para todos” y que los miembros de la Casa Real deben de tener un “comportamiento ejemplar” por lo que “cualquier actuación censurable debe ser juzgada y censurada con arreglo a la ley”. Tan solo cinco días después el yerno del rey era imputado por el presunto caso de corrupción. El 12 de Octubre de 2011 fue el último acto en el que aparecía Urdangarín en un acto oficial mientras que un año después la hija mayor del rey, la Infanta Elena era desplazada a la tribuna de invitados. En el palco de representación de la familia real solo aparecían los Príncipes de Asturias junto con los Reyes. Ese día Zarzuela definió como “núcleo central” de la familia a estos integrantes. En enero de este año las barreras contra el Duque de Palma se consolidaban. La casa real borraba de su página oficial la biografía y el perfil propio con el que cuentan los Reyes, los Príncipes y las Infantas Elena y Cristiana. La imputación del matrimonio Urdangarín-de Borbón ha sido un fuerte golpe a la Familia Real pero el verdadero comienzo del declive de la corona fueron las imágenes del monarca cazando elefantes en Botswana durante el mes de abril de 2012. La andadura por tierras exóticas le acarreó una fractura en la cadera derecha que le obligó a pasar por el quirófano. Esta noticia saltó a la prensa y a las redes sociales que criticaron duramente la actuación del rey en un momento en el que los españoles atravesaban la crisis. Los trabajos que, presuntamente, la amiga personal de rey, Corinna zu Sayn-Wittgenstein, realizó para el estado español, tampoco han favorecido a que la imagen de la jefatura del estado haya mejorado. Además el tema ha llegado hasta a plantearse en el Congreso de los Diputados con el fin del clarificar este asunto y la implicación de la ex pareja del aristócrata Casimir zu Sayn-Wittgenstein. Todos estos apuntes, junto con el enfriamiento de la relación entre padre e hija y el posicionamiento de la reina que acudió a Washington para mostrar el amparo hacia Cristina, han producido que el apoyo a la monarquía descendiese. Según una encuesta realizada por Sigma Dos durante el pasado mes de febrero el 54 por ciento de los españoles están a favor del rey. La cifra que reflejaba simpatía por el monarca era de un 76 por ciento. El 66’5 por ciento de los jóvenes votaron a favor de la instauración de una República.





