WIMBLEDON
Federer, "maestro" de Wimbledon
Por M. Elena Martínez Quesada
3 min
Deportes08-07-2012
Roger Federer vuelve a estar en lo más alto. Heptacampeón de Wimbledon, número uno del mundo y maestro de todo, se deshizo como sólo él sabe de un voluntarioso Andy Murray que le hizo sufrir en algún momento del encuentro, pero al que finalmente venció en tres sets de infarto. Con esta séptima conquista, el tenista suizo consigue hacer historia en hierba.
La pista central del All England Lawn Tennis and Croquet Club se daba cita para una final ‘de leyenda’, donde un veterano Federer y un valiente Murray afrontaban su primera batalla en la hierba londinense. Sin precedentes, pero con escalofriantes datos históricos a sus espaldas, el número tres y cuatro del mundo llegaban a la gran final de Wimbledon con razones más que suficientes y logros particulares para llevarse un torneo que a ambos sabía especial. Igualados en ilusión y fuerza, dio comienzo el partido en la Catedral. A un lado, el grande y señor, Roger Federer; a otro, el héroe local, Andy Murray. Sin duda, una final inesperada, pero ya dentro de la historia, en la que el suizo se presentaba claro favorito y donde Murray resultaba ser la víctima anticipada, otro británico a la sombra de la mala racha inglesa en los Grand Slams. Pero lejos de amedrentarse o de dar por perdida la soñada final, jugó de manera excepcional. Desde el primer minuto de juego el partido cogió color y se volvió apasionante. Comenzó como se esperaba, con un imponente Roger Federer a un paso de convertirse en heptacampeón de Wimbledon y de recuperar el soñado número uno, igualando las 286 semanas de Pete Sampras en lo más alto. Feroz y dominador, el tenista suizo ponía entre las cuerdas a un superviviente Murray, que aguantaba las embestidas a la perfección y, de vez en cuando, incomodaba al "maestro". Pero el escocés no se lo puso nada fácil al suizo. Dejando a un lado los nervios y sacando a relucir su máxima templanza, se adjudicó el primer set del encuentro ante la sorpresa del helvético y de la afición inglesa. Marcado por la inestabilidad en el juego de ambos tenistas, sirvió para que Murray confiara más en él y en sus posibilidades, y para que Federer constatara que no acababa de encontrarse totalmente cómodo en la hierba de Londres. Sin embargo, el ya número uno sacó la fuerza de campeón y empató en el segundo set. Un sufrido 7-5 para el suizo ponía el encuentro al rojo vivo, y constataba que la final iba a ser más sufrida de lo que él imaginaba. Y tanto lo fue, que incluso tuvo que ser suspendida a causa de la lluvia, que volvió a ser la protagonista del cielo de Londres en el tercer set. Tras dos horas y dos minutos de juego, con 1-1 en el luminoso, la emoción quedaba aplazada. Con la pista ya cubierta y tras un respiro necesitado, sobre todo para Federer, se reinició el juego. El suizo salió con mejor cara, alcanzando su máximo nivel y demostrando a Murray y a toda la afición inglesa que estaba dispuesto a convertirse en rey de la hierba. Y poco tardó el helvético en demostrarlo. En estado de gracia, sus golpes parecían estar a otro nivel y embestía sin piedad a un Murray voluntarioso que ya no conseguía aplacar a su contrincante. Y así consiguió adjudicarse el tercer y cuarto set el maestro suizo. 6-3 y 6-4 sirvieron al campeón para cerrar un partido medido que parecía acabar en sorpresa, pero que pronto remedió un gran Federer que consiguió la triple gesta de coronarse en Wimbledon por séptima vez, de recuperar el número uno y de superar en títulos y semanas en lo más alto a otro grande, Pete Sampras.





