CINE
Tony Leblanc celebra su 90 cumpleaños
Por Natalia de Oyarbide
2 min
Espectáculos07-05-2012
El actor, que nació en la sala de tapices de Goya del Museo del Prado, ha interpretado más de 200 películas, ha ganado dos premios Goya, ha sido protagonista de más de 80 revistas, ha creado de varios personajes televisivos inolvidables como Kid Tarao o \Cristobalito Gazmoño, y es autor de composiciones tan conocidas como Cántame un pasodoble español.
El hecho de cumplir 90 años le ha convertido en el más veterano de todos los actores españoles, que además se mantiene en activo. Celia Gámez le dio su primera oportunidad en la revista y poco después llegaba la llamada del séptimo arte. A mediados de los cuarenta hacía sus primeras incursiones en el cine con títulos como Eugenia de Montijo (José López Rubio, 1944) o Los últimos de Filipinas (Antonio Román, 1945). Fue en los 50 y 60 cuando se consagró. Sus castizos personajes, revestidos de ironía y cinismo, conquistaron al público. Las muchachas de azul (Pedro Lazaga, 1957) o Historias de Madrid (Ramón Comas, 1958) son buena prueba de ese hermanamiento que se produjo. También Las chicas de la Cruz Roja (Rafael J. Salvia, 1958), la primera de las muchas películas en las que se le vería junto a su "pareja de baile" favorita, Concha Velasco. Seguirían El día de los enamorados (Fernando Palacios, 1959), Los tramposos (Pedro Lazaga, 1959) o Mi noche de bodas (Tulio Demicheli, 1961), entre otras. Únicamente estuvo apartado de su profesión durante una temporada en que un grave accidente padecido en 1983, tan grave que en los informativos se comunicó su fallecimiento. Este accidente limitó su capacidad de movimiento obligándole a permanecer en una silla de ruedas, además de obligarle a realizar cerca de 40 visitas a los quirófanos reparadores. Sólo la oportunidad que casi cuatro lustros después le brindó Santiago Segura para intervenir en su Torrente, le alivió de todos los males y le reincorporó a la vida de los platós y el contacto con el público que, a pesar del paréntesis laboral, no le olvidó en ningún momento. Los que se dedican a eso de dar premios le habían considerado ya tan apartado que le homenajearon con un Goya honorífico..





