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BANCA

Rodrigo Rato abandona la presidencia de Bankia

Por Yanira MartínTiempo de lectura1 min
Economía07-05-2012

Rodrigo Rato, el hasta el momento presidente de la entidad financiera Bankia, ha presentado su dimisión durante la jornada de este lunes, al considerar que “es lo más conveniente para la entidad”. Del mismo modo, el ex presidente ha manifestado a través de un comunicado que propondrá como sucesor de su cargo a José Ignacio Goirigolzarri.

Rato ya había mantenido conversaciones referentes a su salida de Bankia con el Gobierno, llegando a hablar incluso con el presidente del Ejecutivo, Mariano Rajoy. Sin embargo, su salida se agilizó después de que Economía y el Banco de España estimaran oportuno llevar a cabo un saneamiento de Bankia. El movimiento recibió un impulso desde los organismos internacionales del peso del Fondo Monetario Internacional (FMI). Tras estos contactos, Rodrigo Rato hizo pública su decisión. Por lo que respecta a su sucesor, Goirigolzarri, también ha movido contactos indirectos con el Gobierno, y a pesar de que se barajaron otros nombres, el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, siempre apostó por su figura. Según parece, es considerado el mejor candidato para ocupar el cargo de Rato. Goirigolzarri abandonó su puesto de consejero delegado del BBVA en septiembre de 2009. Ahora, al hacerse cargo de Bankia, toma la presidencia de la entidad en uno de los momentos más delicados de la coyuntura económica. Al nombrar a Goirigolzarri presidente, el Gobierno hace gala de su apuesta por un perfil técnico que sea capaz de cerrar un proceso de saneamiento de la entidad, un asunto que ha sido objeto de conflictos y polémicas entre Rodrigo Rato y Luis de Guindos. Bankia debe presentar en unos pocos días un plan estricto de desinversiones, además de profesionalizar la gestión de la entidad. Por ello, ya se planea una primera emisión de bonos convertibles contingentes valorados en 500 millones de euros, que compraría el Estado mediante el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). A esta operación le sucederán otras hasta alcanzar una inyección de dinero público que oscilaría los 8.000 millones de euros.