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BODA REAL BRITÁNICA

La boda entre la Familia Real y el pueblo

Fotografía Los nuevos Príncipes, en la ceremonia de matrimonio (FOTO: Casa Real de Reino Unido)

Los nuevos Príncipes, en la ceremonia de matrimonio (FOTO: Casa Real de Reino Unido)

Por LaSemana.esTiempo de lectura3 min
Internacional29-04-2011

El enlace matrimonial entre el Príncipe Guillermo y Kate Middleton representa mucho más que una boda. La pareja está llamada a reconquistar el corazón de los británicos tras años de escándalos y debe servir para devolver la paz y la normalidad a la Familia Real. La gente quiere a los dos jóvenes, a los que se ve realmente enamorados y que tienen la misión de recuperar la confianza del pueblo.

Aunque la monarquía nunca haya estado en crisis en Gran Bretaña, la separación de Carlos de Inglaterra y la posterior muerte de Diana de Gales supuso un auténtico terremoto interno que hizo temblar los cimientos de la Corona. Lo que se conoce como el Reino Unido se transformó de la noche a la mañana en un reino dividido, el cual resultaba todavía más patente entre la familia real y los ciudadanos. El pueblo amaba a Lady Di y, quizá por eso, nunca entendió que el Príncipe Carlos no la correspondiera. Su relación con Camila Parker era un secreto a voces que se vino a confirmar cuando ambos se divorciaron de sus respectivas parejas. Camila abandonó a su marido en 1995 y Carlos dejó a Diana de Gales sólo un año después. Fue todo un escándalo social y político en un país donde las tradiciones y la ortodoxia se respetan más que en otros puntos de Europa. Sin embargo, no era el primero. El Príncipe Andrés, hermano de Carlos, se había casado en 1986 con Sarah Ferguson. Tuvieron dos hijas, a las que se ha criticado por ser las peores vestidas en la boda de Guillermo y Kate. A los seis años de matrimonio, ya estaban divorciados. Ese fue la primera gran crisis interna que tuvo que afrontar la actual Reina Isabel II. La separación de Carlos y Diana de Gales fue aún más traumática. Aunque la relación con Isabel II no era muy buena, la sociedad británica empezó a ver a la Familia Real más como un problema que como un valor. Sólo aportaba escándalos personales al país, lo que provocó que las voces republicanas crecieran. Sin embargo, el pueblo siguió viendo a Lady Di como un referente real y una persona que se preocupaba de los más desfavorecidos, frente a la pasividad y elitismo de los aristócratas. La muerte de Diana de Gales en 1997 esfumó de la noche a la mañana aquel nexo. El accidente de tráfico en París y las extrañas circunstancias que rodearon su muerte incrementaron los rumores y las dudas sobre la Casa Real. Inicialmente, pareció que el fallecimiento de Lady Di despejaba el camino para que Carlos y Camila pudieran unirse. Pero la tragedia causó tanto dolor entre los británicos y despertó tanto recelos que tuvieron que dejar pasar el tiempo. No fue hasta 2005 cuando la Reina dio el visto bueno el enlace y la antigua pareja de amantes pudo unirse en matrimonio. La lista de escándalos en la familia Windsor no se queda corta. Pero en los últimos años ha recuperado el cariño de la gente gracias a la ilusión despertada por el noviazgo de Guillermo y Kate. Los dos jóvenes, llamados a ser reyes, tienen otra misión más importante antes de tomar las riendas del país. Deben recuperar el nexo entre la Corona y la sociedad que ha permanecido medio roto durante una larga década. Su primera misión es devolver la confianza en la monarquía y ganarse la fe de los compatriotas. Si lo consiguen, no habría que descartar que el Príncipe Carlos acabe renunciando como heredero dentro de unos años y ceda a su hijo Guillermo el testigo para que sea el próximo rey cuando muera Isabel II.