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CAOS AÉREO

El Ejecutivo militariza el tráfico aéreo

Por Javier M. FandiñoTiempo de lectura2 min
España04-12-2010

Un órdago mal medido. Por primera vez en la historia de la democracia, el Gobierno español ha tenido que decretar el Estado de alarma ante la huelga salvaje de controladores aéreos después de que el Consejo de Ministros aprobase un decreto que limitaba el número de horas de trabajo al colectivo. La respuesta del Gobierno ha sido contundente y Zapatero decidió otorgar el viernes por la noche al Ministerio de Defensa el control del tráfico aéreo.

Poco después de las seis de la tarde del viernes AENA anunció que el aeropuerto madrileño de Barajas quedaba cerrado al tráfico aéreo por el abandono de los controladores aéreos de sus puestos de trabajo. Así, comenzaba una crisis que ha llegado a afectar a más de 330.000 personas y a amenazar el puente más largo del año a más de cuatro millones de pasajeros. Una respuesta “salvaje”, en opinión del ministro de Fomento, José Blanco, que obligó a reunir un gabinete de crisis al presidente de Gobierno para dar respuesta cuanto antes a un “chantaje” que tiene como telón de fondo el decreto 9/2010 aprobado ese mismo día por el Consejo de Ministros y que limita en 1.670 horas y a un máximo de 80 horas extraordinarias la jornada laboral de los controladores aéreos. El colectivo aéreo no está dispuesto a aceptar estas medidas, tal y como ha señalado el presidente de la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA), Camilo Cela, y reivindican, entre otras cosas, la eliminación de los sevicios express que obligan la disponibilidad de los controladores aéreos cualquier día del año para cubrir bajas laborales de sus compañeros y ocupar su puesto de trabajo ante determinadas situaciones excepcionales. Además, pretenden contar con dos días libres a la semana. Peticiones que, a juicio de muchos españoles, son desorbitadas, y más teniendo en cuenta que el sueldo de un controlador aéreo de AENA es bastante superior al de la media europea, pero su productividad es inferior. La respuesta por parte del Gobierno ante la provocación no se hizo esperar y a las 20.30 horas de la tarde del viernes el ministro de Fomento convocó una rueda de prensa en la que se daba una moratoria de 60 minutos al colectivo, hora en la que entraría en vigor el decreto de la discordia, para reestablecer el orden y no tener que recurrir a “medidas extraordinarias”. No obstante, ante la pasividad de los huelguistas, el presidente de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, optó por la militarización del control aéreo, y aprobó otro decreto mediante el cual otorgaba al Ministerio de Defensa la potestad de asumir la “supervisión y control” del tráfico aéreo, hecho excepcional desde enero de 1976, cuando el Gobierno optó por militarizar Correos y RENFE.