DESCUBRIMIENTO CIENTÍFICO
GFAJ-1 y la vida extraterrestre
Por Paloma Bulnes
2 min
Sociedad02-12-2010
Este hallazgo supone que la definición de vida ha quedado desfasada. Hasta el día de hoy, sólo eran seis los elementos que componían el ADN (carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, azufre y fósforo) de los organismos vivos y entre éstos no figuraba el arsénico. Entonces, ¿debemos preguntarnos si existe o existió en algún momento vida extraterrestre en la Tierra? La nueva bacteria hallada nos abre el camino a la investigación de la vida fuera de nuestro planeta.
No es la primera vez que los científicos han buscado vida extraterrestre en otros planetas. Marte es el planeta más explorado por los investigadores. Se ha confirmado la presencia de agua y una densa atmósfera en este planeta. También, se han buscado evidencias de la actividad biológica durante las misiones Viking I y Viking II de la Nasa, aunque con resultados negativos. Otro estudio ha versado sobre los meteoritos provenientes de Marte que han caído en la Tierra, debido a la cercanía de ambos planetas y la baja gravedad marciana. En esta teoría, se acepta que los meteoros son rocas marcianas y que han estado vagando durante millones de años en el espacio hasta que chocan por azar en nuestro planeta. El hecho más importante con respecto a la última idea formulada, se produjo el día 6 de agosto de 1996 cuando expertos de la NASA anuncian que el meteorito ALH840001, encontrado en la Antártida, mostraba evidencias de una posible actividad biológica microscópica. A raíz de la misiones Voyaguer 1 y Voyaguer 2, en la luna de Júpiter Europa, se ha mantenido la teoría de que Europa tiene un océano de agua líquida de varios kilómetros de profundidad, bajo el hielo que cubre la superficie. Se cree que podría haber fuentes de calor y vertidos de sustancias químicas en dicho océano. Esta teoría se sostiene por el hecho de que en la Tierra se conocen ejemplos de ecosistemas abisales que dependen de la actividad geotérmica para su subsistencia, de modo que dicha posibilidad en Europa no puede excluirse. Esta misión no se encuentra actualmente en los planes de ninguna agencia espacial, y de concretarse, se realizaría varias décadas en el futuro. Por último en la luna Encélado de Saturno, durante la misión conjunta de la NASA y ESA se descubrió que esta luna eyecta grandes cantidades de agua al espacio a través de géiseres, lo que revela la presencia de un activo criovulcanismo y una muy alta posibilidad de reservas de agua líquida bajo la superficie helada. Esta misión fue una gran sorpresa para el mundo de la astrobiología y planetología puesto que nadie esperaba encontrar tal actividad en una luna tan pequeña.





