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RELIGIÓN

El Papa manifiesta su preocupación por la ‘crisis de sentido’ que vive Europa

Fotografía (FOTO: Arzobispado de Barcelona)

(FOTO: Arzobispado de Barcelona)

Por Javier M. FandiñoTiempo de lectura3 min
Sociedad07-11-2010

España se ha convertido en el rumbo predilecto de Benedicto XVI. Sus dos visitas en cuatro años y la tercera que realizará a Madrid el próximo mes de agosto para celebrar la Jornada Mundial de la Juventud así lo avalan. El Papa está convencido de que la situación que vive Occidente en la actualidad es poco menos que preocupante ante una laicidad que, en su opinión, cada día se hace más evidente. Y es precisamente España quien más padece esta situación.

Que la relación entre España y el Papado ha estado estrechamente vinculada en varios siglos de la historia es una observación más que evidente que pocos se detendrían para discutir. Pero lejos de repetirse esta situación, en las últimas décadas el laicismo imperante en toda Europa ha derivado en una laicidad galopante. O al menos eso considera la Iglesia. A este razonamiento ha acudido Benedicto XVI para descubrir la necesidad de reafirmar su compromiso con España, que se ha convertido en el destino número uno del Papa. A su anterior visita a Valencia en 2006 con motivo de la celebración del V Encuentro Mundial de las Familias (EMF), hay que sumarle esta nueva llegada y la que se celebrará en Madrid el próximo mes de marzo para realizar la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). En esta segunda visita, el Pontífice ha acudido con un discurso renovado, contundente pero conciliador, adaptado a los tiempos que corren. El matrimonio tradicional, la crítica al aborto y la necesidad de una “reevangelización” en Europa como respuesta al “laicismo agresivo”, sin olvidarse de la crisis, son los temas tratados en sus visitas a Santiago de Compostela y Barcelona. La primera de ellas, realizada en apenas ocho horas en la capital gallega, ha tenido menos afluencia de la esperada. Pese a que no se cumplieron las amenazas de lluvia, los fieles que se acercaron a recibir a Benedicto XVI no llegaron a los 200.000 que se anunciaron en un primer momento y en la Eucaristía sólo había presentes 8.000 personas de las 11.000 previstas. Su contundente discurso en la ciudad gallega se ha centrado en el avance “agresivo de la laicidad en España”, un país que siempre fue “generador de fe”. Por eso, ha considerado como necesario un encuentro entre “modernidad y fe” que solvente esta tensión existente. Para el Pontífice, este problema “existe en todos los países de Occidente, pero especialmente en España”. Asimismo, la llegada del Papa a Santiago de Compostela casi dos décadas después de que Juan Pablo II acudiese por última vez a la ciudad gallega se ha encontrado con la oposición del “Camiño a Teo”, mediante el cual un centenar de personas se han opuesto a la visita de Benedicto XVI y el gasto de más de tres millones de euros por parte de la Xunta en su visita. A pesar de las críticas, un Informe del Instituto de Estudios Turísticos (IET) de Galicia ha reconocido que los ingresos producidos por el encuentro solamente en Galicia podrían rondar entre los 25 y 31 millones de euros, una cifra similar a la esperada en Barcelona, cuyo impacto económico podría rondar los 30 millones de euros. Ya por la noche, Benedicto XVI ha llegado a la ciudad condal donde el seguimiento a la máxima autoridad de la Iglesia Católica fue paralelo a la realización de manifestaciones en contra de su presencia, secundadas por cerca de 2.000 personas que han rechazado la posición de la Iglesia respecto a temas como el aborto o el matrimonio homosexual. En un discurso abierto y cerrado en catalán ante casi 4.000 fieles, Benedicto XVI ha querido reivindicar su defensa al matrimonio tradicional entre hombres y mujeres, así como su oposición frontal al aborto, pidiendo que el derecho a nacer sea valorado social y jurídicamente.