ELECCIONES GRAN BRETAÑA
Los tres candidatos, al detalle
Por Rodrigo Romero
5 min
Internacional30-04-2010
Tres es el número de aspirantes a presidir el parlamento británico en las próximas elecciones del 6 de mayo. Unas elecciones que, según expertos han definido, son las más decisivas en una generación. Lo cierto es que son las más disputadas desde que el conservador John Major se impuso al laborista Neil Kinnock en 1992.
Son muchas las claves que decidirán el inquilino del número 10 de Downing Street. Una de ellas se verá en todo el cúmulo de promesas, programas y estrategias electorales que desarrolle cada candidato en su camino al parlamento. Gordon Brown Es un producto típico del laborismo escocés. Un movimiento impregnado de sus raíces obreras y cristianas en el que el premier se inició gracias al ejemplo de su padre: un pastor presbiteriano que ejerció su ministerio en el pueblo costero de Kirkcaldy, a orillas del mar del Norte. Un movimiento impregnado de sus raíces obreras y cristianas en el que el premier se inició gracias al ejemplo de su padre: un pastor presbiteriano que ejerció su ministerio en el pueblo costero de Kirkcaldy, a orillas del mar del Norte. Brown logró deshacerse de Blair en junio de 2007 y heredar su puesto sin que mediara la voluntad de los británicos ni la de los militantes laboristas, que sólo pudieron votar por él. Al principio ganó prestigio y popularidad por su gestión de un puñado de crisis que incluyeron dos oleadas de inundaciones, dos intentonas terroristas y una epidemia de fiebre aftosa. Sin embargo, su popularidad se desplomó de un plumazo en otoño de 2007 por acariciar la idea de un adelanto de las generales y luego echarse atrás en un afán entre frívolo y calculador. Desde entonces, su mandato fue una sucesión de errores y meteduras de pata con un breve paréntesis: su intervención eficiente en la solución de la crisis bancaria internacional. De ahí que las propuestas que haga para estas elecciones se centren en un plano social, tales como engrandecer la clase media, estimular la recuperación económica a base de sistemas sociales y crear un millón de puestos de trabajo. David Cameron Hijo de padres ricos y con una riqueza personal bastante voluble, se le achaca precisamente ese elitismo que rebosa por sus poros. Lo que no dicen es que el líder conservador podría haber hecho mucho más dinero si no se dedicara a la política y que su vida ha estado salpicada de pequeñas y grandes tragedias, incluida la muerte de un hijo que padecía parálisis cerebral. Cameron arrancó su carrera en el conservadurismo y ganó fama preparando a los ministros de Margaret Thatcher y John Major para sus intervenciones en televisión. Era un joven despierto e inteligente. Cualidades que enseguida atrajeron la atención de sus jefes y le hicieron ascender. Así recaló en el tesoro a principios de los años 90 bajo la autoridad de Norman Lamont, entonces ministro de Economía y hoy miembro de la Cámara de los Lores y barón del Partido Conservador. Allí Cameron vivió el primer revés duro de su carrera: el derrumbe en los mercados de la libra en septiembre de 1993. Aquello fue el principio del fin para los conservadores, pero sólo el fin del principio para Cameron, que se refugió por unos meses lejos de la política esperando que escampara para volver. La derrota de 1997 le convenció de la necesidad de reproducir la revolución de Blair entre los 'tories', pero la oportunidad no llegó hasta que el partido no encaró su tercera derrota electoral. Fue entonces cuando Cameron decidió presentar su candidatura por el liderazgo con la intención de renovar el partido y devolverlo a Downing Street. Ganó contra pronóstico y emprendió un viaje al centro que abrió el partido a causas de la izquierda y facilitó la promoción de mujeres, negros y homosexuales. Notas cosméticas que han mejorado la imagen de los conservadores. Y aunque los sectores más tradicionalistas desconfían de su renuncia implícita al thatcherismo y de sus guiños a los diarios progresistas, Cameron ha logrado mantener el pulso y ha creado un partido más moderno, en el que las políticas las dictan sus jóvenes asesores. Con especial ahínco en el impulso de la economía, Cameron pretende facilitar la creación de empresas, vetar el aumento de los impuestos sociales, reducir en 6.000 millones el déficit británico y limitar la inmigración extraeuropea. Nick Clegg Lo primero que sorprende es el entorno cosmopolita e ilustrado, que lo aleja de la mayoría de los políticos de carrera en el Reino Unido. Por sus venas corre sangre rusa, inglesa y holandesa y por la de sus tres hijos, la de su mujer española: la abogada Miriam González. Es definido como un político especial. Y no sólo porque sea uno de los pocos que se declare ateo. También por su currículo florido, que incluye una licenciatura en Antropología, una beca como reportero del Financial Times en Europa del Este y diversos años de trabajo en la Comisión Europea. Son logros que son fruto del trabajo y de la curiosidad de una persona que se juntó desde muy joven la vocación de la política e hizo lo posible por cultivarla sin perder el contacto con la realidad. Primero como diputado de la Eurocámara (1999-2004) y luego como miembro del Parlamento de Westminster, donde desembarcó sólo dos años antes de lograr el liderazgo del partido, en diciembre de 2007, tras la dimisión inesperada de su predecesor, Menzies Campbell. Clegg aspira a romper el bipartidismo de la política británica, propiciado por la cobertura de los medios y los recovecos del sistema electoral. Propone que los ciudadanos con las rentas más bajas no paguen IRPF y presenta un programa dominado por la educación, la justicia social y los asuntos verdes. Pero si no hay un milagro de por medio, el liberal-demócrata no se mudará a Downing Street, pero será clave si los comicios arrojan un Parlamento donde no tengan mayoría ni conservadores ni laboristas por primera vez en 36 años y quien gobierne se vea obligado a pactar. Si eso se produce, es muy probable que el líder liberal se vea obligado a acortar sus vacaciones en España, en donde disfruta de las empanadillas de su suegra en Olmedo.





