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REINO UNIDO

Clegg vence a Brown y Cameron en un debate histórico

Por Miguel MartorellTiempo de lectura4 min
Internacional15-04-2010

Los tres candidatos a dirigir el Gobierno británico se jugaban mucho en este primer debate, histórico para Reino Unido. El laborista, Gordon Brown, su puesto como primer ministro; el conservador, David Cameron, su ventaja en las encuestas; y el liberal-demócrata, Nick Clegg, su propia imagen. Las primeras encuestas han dejado claro el resultado: Nick Clegg ha sido el vencedor del debate.

Con una audiencia potencial de 45 millones de británicos, el primer debate a tres bandas entre los candidatos al puesto de primer ministro en las elecciones del próximo 6 de mayo ha arrojado un resultado cuanto menos sorprendente. Al contrario que en otros debates políticos -por ejemplo, españoles- en este sí ha habido una interacción entre los candidatos sobre los distintos temas que han abordado: educación, sanidad, seguridad, criminalidad... aunque la impresión ha sido de que la economía ha teñido todos los asuntos. Quizá Brown era, de los tres, el que con menos ventaja acudía al debate. El actual primer ministro sabe -y los británicos también- que no es telegénico, aunque ha sabido defenderse en todos los temas gracias a su conocimiento de los detalles de los mismos. Cameron, por su parte, acudía al debate con ventaja en todas las encuestas preelectorales, pero parece que esta aparición pública no ha servido para quitarse de encima la imagen de político envarado y, sobre todo, de 'niño bien' que sabe actuar, pero que carece de un programa firme. Por su parte, el gran ganador, al que todas las encuestas tras el debate han dado como vencedor de la noche, el hasta ahora desconocido Nick Clegg. El líder de los liberales ha rentabilizado la noche mejor que ningún otro, pues acudía siendo un práctico desconocido para la mayoría de los votantes. La esperanza en el cambio Quizá haya ayudado la actitud de cortejo constante que han mantenido Brown y Cameron con él. Conscientes de que el partido liberal puede tener la llave del próximo gobierno, la frase más repetida por ambos a lo largo del debate ha sido "estoy de acuerdo con Nick". Clegg, sin embargo, no se ha dejado engatusar, de hecho, en algún momento ha ironizado con lo 'de acuerdo' que estaba con él Brown en el debate y el poco caso que le ha hecho a lo largo de sus años de gobierno. El liberal ha optado por evitar la confrontación directa que han mantenido el laborista y el conservador para apuntar a uno de los puntos débiles de ambos rivales: con las cuentas británicas en déficit, ¿cómo se cumplen las promesas que han lanzado al aire Brown y Cameron?. Su posición ha sido, a lo largo de todo el debate, la de la "cuestión de prioridades" -una frase que ha repetido mucho- en cuanto al gasto y la de denostar a la clase política por su incapacidad para gestionar un país en crisis adecuadamente. "No permitan que les digan que sólo hay dos partidos (...) para potenciar el cambio elijan algo distinto", ha concluído Clegg. Cameron, por su parte, ha reprochado a Brown el alto nivel de gasto público, ha optado por la "revisión" del presupuesto de Defensa para su optimización, ha golpeado al primer ministro en varias ocasiones con el escándalo del derroche de los funcionarios y ha prometido hacer los medicamentos para el cáncer "más accesibles" a los ciudadanos. Su mensaje de cierre ha sido un nuevo gancho de izquierda a Brown: "Elijan esperanza y no miedo". Le ha servido para combatir ese miedo que ha intentado difundir el laborista respecto a un gobierno conservador y al mismo tiempo para dejar claro que los planes de su partido también pueden ser "optimistas y esperanzadores". Por último, Brown, defendiendo la labor de su gobierno en los últimos años y su principal receta para la crisis: mantener el gasto público como parte del camino hacia la recuperación. Con continuos guiños a Nick, el discurso del laborista ha parecido más bien una defensa de seguir haciendo las mismas cosas. Ha hablado de las "garantías" de los ciudadanos en cuestión de sanidad y ha prometido acelerar los plazos de atención e intervención, así como mejorar los cuidados a los ancianos y proteger el Sistema de Seguridad Social. En su discurso de cierre, Brown ha quedado algo forzado al hacer un chiste que nadie ha entendido antes de proclamar: "tenemos claras las soluciones". Como han señalado los analistas, la victoria de Clegg no quiere decir que vaya a ganar las elecciones, de hecho, lo tiene difícil con una ley electoral que no le beneficia en absoluto, pero muestra que ha ganado a Brown y Cameron por la manga en lo esencial: convencer a los ciudadanos de que las cosas se pueden hacer de otra manera mejor.