REFORMA LABORAL
La falta de unanimidad ha sido una constante en las reformas laborales en España
Por J. F. Lamata
4 min
Economía14-04-2010
Cinco reformas laborales para tres presidentes de Gobierno. Estos son los fríos datos que reflejan los cambios en los contratos laborales en España. En la mayoría de ellos el consenso entre los agentes sociales no fue posible, llegando al recurso de la huelga general. En el caso de los último años de Felipe González esto supuso un empujón más para el cambio político en España.
La ley de contratos En 1931 al proclamarse la República se formó el primer Gobierno en el que participaban socialistas, concretamente el ministerio de trabajo se otorgó a Francisco Largo Cabellero, que era ni más ni menos que el jefe del sindicato UGT. Desde su puesto puso en marcha la Ley de Contratos de Trabajo de 21 de noviembre de 1931. La Ley afectaba al conjunto de los trabajadores y establecía normas obligatorias para la contratación laboral. Su aspecto fundamental era la regulación de los convenios colectivos, negociados por los representantes de las patronales y de los sindicatos por períodos mínimos de dos años y que obligaban a ambas partes. Contenía, además, normas sobre los salarios, dictaminaba las condiciones de suspensión y rescisión de los contratos, establecía siete días de vacaciones pagadas al año y protegía el derecho a la huelga que, bajo ciertas condiciones, no podía ser causa de despido. Aquella covertura tuvo la desafortunada consecuencia del incremento de las huelgas de las 402 huelgas de 1930 se pasó a 1.127 en 1933. Detrás de aquello estaba el sindicato anarquista CNT, enfrentado a la UGT. Aquel desorden sirvió como escusa para que la derecha al llegar al poder en 1933 pusiera fin a ese experimento. Fuero del Trabajo Durante la dictadura del General Franco funcionó el Estatuto de los trabajadores, entre sus principales puntos se cuentan la regulación de la jornada laboral y del descanso, se creó la Magistratura del Trabajo y así mismo se crearon los sindicatos verticales, que son aquellos que agrupaban por igual a patronos y obreros, ambos subordinados a las decisiones del Estado. Desde la llegada de la democracia con la Constitución de 1978 se estableció el "Estatuto de los Trabajadores" (Art. 35), que establece las normas básicas de un trabajador. Desde entonces ha habido cinco reformas laborales Reforma laboral de 1984 El objetivo en esta etapa, ya con Felipe González como Presidente, fue aumentar la flexibilidad del mercado de trabajo mediante la reducción de las indemnizaciones por desempleo. La consecuencia fue la segmentación del mercado laboral y aumento de la temporalidad. No hubo consenso con la oposición liderada por Manuel Fraga (AP), la CEOE receló. En lo que respecta a los sindicatos, unos años después, en 1988 sorprendieron a Felipe González al hacer estallar la primera huelga general de la historia de España con la UGT al frente, motivada por los "Contratos Basura". Reforma laboral de 1994 También con Felipe González en el poder, ahora con José Antonio Griñán al frente del Ministerio de Trabajo, se afrontó el segundo cambio con el objetivo de reducir la temporalidad mediante la reducción de los costes de los despidos, restricciones al uso de los contratos temporales, fin del monopolio del INEM e instauración de las ETT´s y promoción de los contratos a tiempo parcial. No hubo consenso con el Partido Popular de José María Aznar, ni con los sindicatos ni con la patronal. Reforma Laboral de 1997 La finalidad de esta reforma, ya con José María Aznar como Presidente y con Javier Arenas de ministro de Trabajo, fue reducir la inestabilidad laboral. Se introdujo un nuevo contrato indefinido con menores costes de despido, 33 días por año trabajado, limitado a ciertos colectivos. Arenas logró, en una maniobra histórica, poner de acuerdo a Gobierno, sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, y a la patronal, CEOE, de Cuevas. Se trata de uno de los mayores pactos hasta el momento. Reforma Laboral de 2001 El PP, ya con mayoría absoluta y con Eduardo Zaplana al frente de trabajo, buscó consolidar las políticas tomadas en la reforma anterior. Se ampliaron los colectivos con contrato de trabajo indefinido de 33 días. En 2002 los sindicatos iban de nuevo a la huelga general. Reforma Laboral de 2006 Ya con el PSOE de Rodríguez Zapatero en el poder se buscaba compatibilizar flexibilidad y empleo estable, limitando la temporalidad abusiva. La medidas fueron diversas: limitar la contratación de jóvenes sin cualificación, limitar el encadenamiento de contratos, extensión del uso de fomento de la contratación de indefinida para la conversión de contratos temporales indefinidos, continuación de la bonificación para la conversión de contratos temporales, ampliación de la duración de los incentivos y ampliación del colectivo de aplicación (entre 16 y 30 años) y nuevo incentivo a la contratación indefinida de mujeres que se reincorporen al mercado laboral tras cinco años de inactividad siempre que acrediten que cotizaron más de tres años. Las implicaciones fueron mantener la flexibilidad reduciendo la temporabilidad y haciendo más atractiva la contratación indefinida. Fue la última vez que se vio a Patronal, sindicatos y Gobierno ponerse de acuerdo en algo.





