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CONSEJO EUROPEO EN BRUSELAS

Francia y Alemania toman el mando en el plano económico europeo

Por Rocío Linares RamosTiempo de lectura1 min
Internacional26-03-2010

Nicolas Sarkozy y Angela Merkel han redactado un plan de ayuda para Grecia. Pero el texto, en general, sirve también para el resto de la economía de la Unión Europea. Mediante una serie de acuerdos bilaterales entre países miembros y colaboración del Fondo Monetario Internacional (FMI), Grecia podrá salir del precipicio cuando se rompa la cuerda floja.

Para evitar que crisis profundas como la actual alteren el orden europeo, también se plantea una reforma que endurezca las sanciones a la falta de responsabilidad de cada país. No obstante, los 25 deberán dar el visto bueno. Francia y Alemania, cuyas economías ya flotan entre los países que siguen hundiéndose, han decidido que la solución es curar y prevenir. Todos deberán participar en la ayuda a Grecia si llegara a una situación irreversible. Incluido el FMI, si fuera necesario. Pero no todos merecen pertenecer a la zona euro si no cumplen las condiciones establecidas. Según Nicolás Sarkozy, presidente de Francia, las reglas de la disciplina presupuestaria "no están adaptadas" a la situación económica actual. Para Ángela Merkel, la canciller alemana, hace tiempo que se necesita un refuerzo en las sanciones. Ahora, unidos, proponen una reforma que desagrada a tantos y agrada a tan pocos. El gobierno de Merkel acaba cediendo aunque su población se muestra reacia a ayudar a Grecia. “Siempre tienen que pagar los platos rotos de la Unión Europea”, se quejan. Sin embargo, es el punto de partida para iniciar la reforma que desde hace una semana aproximadamente está pidiendo la canciller alemana, quien reclama hasta la expulsión de la zona euro, en casos de incumplimiento reiterado y a largo plazo. Por su parte, Francia, que en alguna ocasión ha tenido que solicitar la benevolencia de las sanciones europeas durante la crisis, considera que este acuerdo será beneficioso para todos los países. No obstante, su posición inicial no admitía la participación del FMI en el rescate griego por el descrédito que supondría para la UE a la vista de las potencias mundiales.