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SECUESTRO EN MAURITANIA

La libertad de Alicia Gámez ha tenido precio

Por Rocío LinaresTiempo de lectura2 min
España10-03-2010

Prudencia y discreción en la negociación con Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) desde que el pasado 29 de noviembre fueran secuestrados tres españoles de la ONG Barcelona Acció Solidaria. Las fuerzas de seguridad apoyaron desde el principio el optimismo para la resolución de la operación. No obstante, la pesadilla continúa en Mauritania.

La recompensa por la libertad de los tres españoles se hizo de rogar. Se barajaban diferentes posibilidades; la retirada española de Afganistán o la liberación de presos salafistas en Argelia o tal vez se conformarían con lograr un rescate. Varios millones de dólares se habían intercambiado en ocasiones anteriores y no muy lejanas, a finales del año 2008. Mientras el Ministerio español de Asuntos Exteriores afirmaba que no recibió ningún comunicado con "peticiones concretas", se extendía el rumor de que el fin del secuestro costaría cinco millones de dólares. Una semana antes de la liberación de un rehén, ascendió la reclamación con la petición de la excarcelación de un número de presos yihadistas de Mauritania. El Gobierno continuaba pidiendo calma y además desmentía esta cláusula. Fuentes cercanas a la negociación, aseguran que intermediarios malienses estaban en conocimiento de la nueva petición. Por su parte, Miguel Ángel Moratinos, ministro de Asuntos Exteriores, tachaba estas informaciones como simples rumores. El trámite necesario para cumplir la condición de rescate alargaría el plazo de liberación. De pronto se topaba con numerosas dificultades, empezando por la opinión reacia al intercambio desde el gobierno de Mauritania, que consideraba que si "cedían una vez, cederían siempre". La organización terrorista encontraría por medio de los secuestros un modo de saltar la legislación para sus presos si se abrían a las negociaciones. Desde Malí, en cambio, si se han aceptado las condiciones y quedan liberados cuatro presos a cambio de un ciudadano francés secuestrado también a finales del pasado mes de noviembre. El esfuerzo y el trabajo realizado por el Gobierno español, en principio alejado de cifras económicas de compensación a los secuestradores, queda agradecido "de corazón". No obstante, los rumores circulan alrededor del desenlace. Según la Vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, este resultado, aunque incompleto, es fruto de una estrategia elaborada por el comité diplomático del país ayudado por los servicios de inteligencia. Tres meses de negociaciones en las que también han intervenido otros países a los que se agradece igualmente su colaboración, según fuentes del Gobierno. Una constancia alimentada por las pruebas recibidas desde Mauritania, que confirmaban el estado de salud de los rehenes. La pregunta que ronda las mentes después de la liberación de Gámez, es cuánto ha costado su libertad. A esto ha contestado De la Vega calificando el acontecimiento como un acto fortuito, ya que "a veces, estos grupos terroristas actúan de esta forma".