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ETA cuenta con más "santuarios" en Sudamérica aparte de Venezuela

Por Rocío LópezTiempo de lectura1 min
España03-03-2010

No sólo Venezuela ha acogido a etarras como “huéspedes vigilados” durante años. Muchos países sudamericanos les han servido a los terroristas españoles de refugios legales donde esconderse o protegerse de la Justicia española debido a la interminable burocracia necesaria para exigir su extradición. Además durante la etapa franquista y los primero años de la democracia, Francia otorgó a los terroristas la consideración de exiliados pudiendo. La cercanía del país galo provocó que éste se convierta en uno de los centros neurálgicos de los etarras. El cambio radical de postura del Gobierno francés ha ayudado considerablemente a la axfisia sanguinaria de ETA.

La ayuda que estos países les brindan viene dada principalmente por los grupos guerrilleros, entre los cuales los miembros de ETA despiertan cierta simpatía. La presencia de la extrema izquierda en el poder en muchos de estos países también ha propiciado que les sea tan fácil quedarse allí. Ahora ha salido a la luz el caso de Venezuela y su rechazo casi constante de permitir la extradición a España de muchos terroristas de la banda. A este caso también hay que sumarle la condescendencia que obtienen en otros lugares como en Nicaragua, México, Cuba, Panamá, Argentina o Uruguay dónde se han refugiado durante años. Y no solamente eso, sino que han continuado con sus actividades delictivas y han colaborado con organizaciones narcoguerrilleras como las FARC en Colombia o el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros de Uruguay proporcionándoles entrenamiento a sus miembros sobre distintos explosivos. El régimen chavista y sus seguidores apoyan ahora a los etarras clamando apoyo en su “lucha antiimperialista” y lo hacen públicamente. El resto de países hoy por hoy lo hacen a escondidas, y acogen a estos terroristas, donde destaca también Nicaragua, que desde el regreso al poder de Daniel Ortega en noviembre de 2006 se ha convertido en uno de los lugares predilectos donde huyen los etarras. De hecho, ya en las décadas de los 80 y los 90, con Ortega en el poder, el número de etarras prófugos en Nicaragua era alarmante y, aunque ahora no ha llegado a tales niveles, las Fuerzas de Seguridad españolas tienen numerosos indicios de su presencia allí y de la colaboración del Gobierno de Managua con los terroristas.