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REFORMA FINANCIERA

Más de 140 bancos estadounidenses quebraron entre 2008 y 2009

Por Rodrigo RomeroTiempo de lectura3 min
Economía21-01-2010

La banca que opera en los Estados Unidos ha sido el emblema del triunfo capitalista de los mercados. Hoy, es el centro de la recesión económica y bancaria. El resultado, más de 140 bancos norteamericanos quebraron entre 2008 y 2009.

La burbuja inmobiliaria comenzó a formarse en Estados Unidos en el año 2003, cuando las entidades financieras se dedicaron a conceder sin mesura las llamadas subprime o hipotecas de alto riesgo a personas sin solvencia económica. Este fenómeno desató la demanda de casas e hizo que los precios se dispararan en un proceso que se prolongó por casi tres años. Como consecuencia, la crisis hipotecaria de 2007 explotó en el momento en que los inversores percibieron señales de alarma. La elevación progresiva de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal, así como el aumento natural de las cuotas de esta clase de créditos hicieron aumentar la tasa de morosidad y el nivel de embargos casi un 30 por ciento. Un total de 5 millones de compradores, el 17 por ciento del total, debían más que lo que valían sus casas. El escenario quedaba definido. A mediados de 2007, el Fondo Monetario Internacional publicaba un informe en el que afirmaba que en enero de ese año existían en Estados Unidos 4,2 billones de euros en bonos ligados a las hipotecas de alto riesgo, de los cuales 624.000 millones de euros pertenecían a mediados de 2006 a inversores no estadounidenses. La compañía BlackStone anuncia su quiebra a mediados de agosto de ese mismo año y la American Home Mortgage, el décimo banco hipotecario de los Estados Unidos, anuncia el despido de todo su personal el día 4 y la quiebra el día 6. Lejos de amainar, los efectos de la crisis financiera se contagian a la economía real, entrando Estados Unidos en una posible recesión económica, lo que obliga a tomar medidas que no logran evitar la caída de la bolsa. Se entra en 2008 y la caída de grandes superficies bancarias es ya un hecho asumido. Ante este panorama, muchos empresarios estadounidenses intentaron por sus propios medios sacarse las castañas del fuego. Bernard Madoff, ex presidente de Nasdaq y presunto responsable de un fraude de 50.000 millones de dólares, defraudó a cientos de familias ricas estadounidenses y fondos de inversión. También logró engañar a entidades financieras que disponían de sistemas sofisticados de control de sus inversiones. Fairfield Greenwich Group ha confesado que había colocado 7.500 millones de dólares en los fondos de Madoff. Las grandes quiebras Más de un año después del comienzo de la crisis sus efectos devastadores sobre la economía financiera se recrudecen, empujando las bolsas a la baja. El 15 de septiembre, Lehman Brothers, el cuarto banco de inversión norteamericano, que gestiona 46.000 millones de dólares en hipotecas, se declara en quiebra y el Bank of America se ve obligado a comprar la entidad Merrill Lynch por 31.000 millones de dólares. Tras esto, el presidente George W. Bush advirtió de que Estados Unidos se encontraba al borde del pánico financiero y de una recesión larga y dolorosa. Con el fin de convencer al Congreso realizó un plan de rescate de la grave crisis, negociado durante una semana entera con los máximos representantes de la oposición, es presentado urgentemente ante el Senado. Ese mismo día es rechazado en votación. El plan de emergencia diseñado por el secretario del Tesoro, Henry Paulson, consistía en que el Tesoro norteamericano, en colaboración con la Reserva Federal, pretendía inyectar hasta 700.000 millones de dólares a cargo de los contribuyentes, para la compra a los bancos de activos financieros inmobiliarios contaminados por las hipotecas basura, y poder mantenerlos fuera de sus cuentas hasta que la economía se recupere, siendo la mayor intervención de la historia económica del país. Tras una segunda votación fue aprobado en el Senado con la novedad, respecto a la propuesta rechazada la primera vez, de incrementar los límites de los depósitos bancarios garantizados por la Corporación Federal de Seguro de Depósitos, que pasaron de 100.000 a 250.000 dólares. Muchas son las voces que reclaman una presencia más intervencionista del gobierno norteamericano en la banca propia. Precisamente, ese es el objetivo de Barack Obama con la medida anunciada esta última semana. Que la recesión experimentada en los últimos años no se vuelva a repetir.