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UNIVERSIDADES ESPAÑOLAS

La Justicia se muestra ambigua a la hora de respaldar a los profesores

Por J. F. LamataTiempo de lectura2 min
Sociedad20-01-2010

Los últimos años han sido una constante enumeración de actos de violencia en las aulas y no precisamente por peleas entre alumnos. Además del fenómeno de la violencia y acoso entre menores hay que sumarle los múltiples casos de agresiones a los profesores por parte de los estudiantes, pero sobre todo de los profesores. Sin embargo, la justicia no se ha mostrado del todo contundente a la hora de condenar estos actos, algo que desproteje a los docentes frente a los ataques sufridos.

En febrero de 2006 un Juzgado de Menores condenaba a un alumno por propinar patadas y puñetazos en el pecho a su profesor. El docente le había expulsado de la clase, ante lo cual el alumno se negó a irse y reaccionó con la agresión. Fue condenado a 72 horas de prestación de sericios socialies y tres fines de semana de permanencia en su domicilio. Ya entonces se comentó que las sanciones eran irrisórias. Otro caso, y quizá más grave por tratarse de una persona adulta, fue lo que sucedió en el colegio Altolaguirre. En él un alumno había sido sancionado por su pésimo comportamiento, y la consecuencia fue que la madre agredió a la profesora que había castigado a su hijo propinándole una patada que le desplazó una vértebra, siendo condenada precísamente esta semana. Un año antes hubo un caso muy parecido en un colegio de Córdoba. En este caso el alumno había sido expulsado, toda la familia del sancionado se presentó en el aparcamiento del centro y cuando el profesor salía le amenazaron de muerte y la madre le propinó una bofetada. La mujer fue condenada a una breve pena de cárcel y los hermanos a multas. En septiembre de 2009 en el colegio público Loyola de Palacio, de Vallecas (Madrid), un padre irrumpió preguntando dónde estaba el Jefe de Estudios "que le voy a matar". La propia directora le cerró el paso argumentando que el jefe de Estudios no podía recibirle y el padre le arrojó al suelo amenzándola. El hombre estaba disgustado de que el jefe de estudios había agarrado por el brazo a su hijo en el comedor, según el centro "para evitar que se golpeara con una columna". El padre fue arrestado. La justicia también es dura para los profesores, el pasado 5 de enero se hizo público la condena a un profesor de un centro de Valencia por llamar "ceporro, palurdo e inútil" a un alumnos, que se sintió humillado.