LIBROS
Obras sobre lo ininteligible, el mundo imaginario y el periodista de antaño
Por Marta G. Bruno
2 min
Cultura18-01-2010
Cuando el lector tiene a mano una amplia variedad de novedades literarias, se hace difícil asegurar que hoy por hoy no haya dónde elegir. Aunque lo sea o no, lo cierto es que al menos se puede hablar de una amplia variedad de novedades. Desde el ensayo sobre las leyes de la robótica de Isaac Asimov y su teoría sobre la importancia de la tecnología hasta el parecido de Patrick Rothfuss a Tolkien en su primera novela.
El pensamiento crítico se encuentra en la espiral del olvido. La mejor medicina para recuperarlo son los textos de Isaac Asimov. Lejos de parecerse a la película –digamos americanada- protagonizada por Will Smith, Yo, robot está compuesto por una serie de relatos que van más allá de la ciencia ficción. El escritor, científico e investigador es pionero en las artes tecnológicas, y sus conocimientos sobre informática han sido necesarios para que los mortales usuarios puedan usar el ordenador con comodidad. Asimov escribe en Yo, robot sobre los peligros y ventajas de la ciencia y las leyes de la robótica. Algún lector puede andar equivocado según lee el título de esta obra, pero no se trata de un vulgar retrato de máquinas que imitan humanos, sino una obra sobre la moral y la ética universal. Más fantástico resulta El nombre del viento, de Patrick Rothfuss. Aparenta ser una obra pesada, ardua, y muy parecida al resto de su género. Sus páginas contienen intriga adictiva, tipo best-seller actual. ¿Será Rothfuss el nuevo Tolkien? El lector no debe confundirse. Usa los mismos elementos para narrar la crónica de un personaje a medio camino entre lo que es heroico y lo que no. Pero El nombre del viento es una novela diferente, pues la imaginación del autor es extensa, pero no separa los pies de la tierra. Se trata de una obra fantástica, similar a otras como Geralt o Canción de hielo y fuego. Sin embargo, parece real, donde el lector es el verdadero protagonista de la obra. Los mejores periodistas del mundo Hacer memoria y recordar Pueblo es acordarse del buen Periodismo. Aquel en el que los redactores morían, y sin escrúpulos, por publicar una portada. Arturo Pérez-Reverte afirmaba que ser periodista no es “una cruzada ideológica”, sino “un oficio bronco y apasionante”. Reverte logra entusiasmar a todo el amante de la información en Cuándo éramos honrados mercenarios. El título lo dice todo. Entonces la información estaba lejos de la manipulación y lo políticamente correcto, aunque tampoco demasiado. Reverte analiza la actualidad desde 2005 hasta ahora. Y no se deja nada en el tintero. Pero no sólo del trabajo vive el hombre. Antes de sentirse débil, todo el mundo debería visitar grandes destinos como las cataratas del Niágara, la ciudad perdida de Machu Pichu o la selva del Amazonas. Este es el esencial consejo de Michael Bright en 1001 lugares que hay que visitar antes de morir. Al margen de otras guías, esta obra propone experiencias inolvidables, aunque el presupuesto para realizar estos viajes de ensueño...se relataría en un libro aparte.





