RALLIES
Más rallies, pero más baratos
Por Roberto J. Madrigal
3 min
Deportes01-02-2009
Con la crisis económica y los problemas de seguridad, lo más noticioso en el mundo de los rallies han sido las nuevas competiciones que tratan de tomar el relevo al Mundial y al Dakar. En el primer caso, el campeonato del mundo sigue con graves problemas que propugnan una muerte anunciada, mientras que el segundo cuenta con menos proyección, salvo que el rally raid más duro del mundo siga disputándose en el Cono Sur americano.
Rallies La falta de interés del Mundial (WRC) y los problemas de costes para los equipos ya habían llevado a la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) a dividir el calendario para reducir pruebas, a costa de convertirlas en bienales y de romper con una tradición: por primera vez en 35 años, el Rally de Montecarlo no sería el primero de la temporada. Pero ni siquiera así ha conseguido evitar la fuga de marcas oficiales, de modo que con la marcha de las japonesas Subaru y Suzuki, el campeonato queda con tan sólo dos equipos punteros, Ford y Citroën, que para rellenar la competición alinean a distintos equipos satélite, junto con pilotos privados, como el noruego Adapta, que se ha hecho con los Impreza que tenía Prodrive, la estructura en que se apoyaba Subaru. Otro de los motivos de crisis en el campeonato ha sido la dificultad para acomodar el producto en las televisiones. Por ello, ya en 2007 la cadena Eurosport propuso crear un campeonato paralelo, con menores requisitos técnicos y financieros para los equipos: el Intercontinental Rally Challenge (IRC). Como quiera que la propia televisión aseguraba su difusión y aprovechaba para recuperar algunas pruebas de renombre que habían quedado fuera del WRC -Montecarlo, Safari, San Remo, Japón-, pudo asegurar el interés y contar con una participación en la que destacan nombres como el belga Freddy Loix, el checo Jan Kopecky, los franceses Stéphane Sarrazin y Didier Auriol, el finlandés Toni Gardemeister y el español Dani Solá, todos ellos con experiencia mundialista. Rally raid La suspensión del rally Dakar en 2008, por amenazas terroristas en Mauritania, y su traslado a Suramérica hicieron temer a muchos por la ayuda que dejarían de recibir, por parte de la carrera y sus participantes, numerosas tribus del Sahara. Por ello, para evitarlo, el francés Hubert Auriol -aunque a última hora una sentencia judicial reconoció los derechos de A.S.O. y tuvo que ceder su puesto a otro ex piloto, René Metge- se propuso continuar con la carrera, aunque para ello tuviera que cambiar su nombre por el de Africa Race. Pese al menor coste para los competidores -el Dakar se financia en gran medida por la tasa de inscripción para los pilotos: 15.000 euros en motos y 23.000 en coches- y el conocimiento del terreno, sin el desafío de tener que adaptarse a un recorrido que demostró ser complicadísimo por tierras de Argentina y Chile, el rally atrajo a pocos participantes, con un carácter mayoritariamente aficionado: apenas hubo un total de 27 pilotos inscritos en las distintas categorías. No obstante, los vencedores -el español José Manuel Pellicer en motos, el francés Jean-Louis Schlesser en coches y el holandés Jan de Rooy en camiones- son veteranos participantes del Dakar; Schlesser, incluso, ganó las ediciones de 1999 y 2000. Ahora bien, la mayor oportunidad para la continuidad de la carrera en África surge por la predisposición de A.S.O. para seguir disputando el Dakar en América: las buenas audiencias televisivas y la estabilidad institucional -el Gobierno chileno, además, está dispuesto a ampliar su inversión-, junto con la seguridad -pese a todo, la Africa Race tuvo que suspender una etapa por este motivo- harán que el retorno del Dakar al desierto africano aún tenga que esperar.





