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9-M

Ambos candidatos igualan en un primer debate ausente de novedades

Por Elena GómezTiempo de lectura4 min
España25-03-2008

Casi 16 años después del último cara a cara televisado, millones de personas presenciando el duelo en directo entre José Luís Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy y, sin embargo al final, el debate que prometía ser el enfrentamiento más arduo entre los dos candidatos a la presidencia, resultó ser una puesta en común de las opiniones de cada uno aliñadas con innumerables reproches dignos de mítines electorales.

El primer cara a cara no dio para sacar muchas conclusiones sobre quién se alzaba ganador en la campaña política. Fue un debate basado en 5 bloques y que abrió con el bloque dedicado a la Economía, donde, el líder popular abrió la veda con un: “¿estamos mejor ahora que hace cuatro años?, a lo que él mismo se contestaba: “Hay cosas que están mal y otras que están muy mal”, entre las que citó la subida de precios y el alza de las hipotecas. Zapatero, por su parte, afirmó que su proyecto está “en pleno desarrollo” y necesita cuatro años más de confianza para apuntalarlo en favor de “una España próspera y decente” y reprochó a su rival que en los pasados tres años no haya prestado ninguna atención a la Economía y si a asuntos como la política antiterrorista. Fue precisamente en este apartado en el que se registraron las intervenciones más subidas de tono. Concretamente cuando Rajoy afirmó que Zapatero “hizo una frivolidad” al intentar una “negociación política” con una banda terrorista, “algo que no hizo nadie en España”. Zapatero, por su parte, le reprochó encabezar “el único partido del mundo que se ha manifestado contra un Gobierno por la lucha contra el terrorismo” y subrayó en varias ocasiones que, cuando él estuvo en la oposición, dio “todo su apoyo” al Ejecutivo de Aznar. “ETA está en los Ayuntamientos con nuestro dinero, vuelve a la violencia callejera, vuelven a matar, ha roto un acuerdo nacional”, expuso Rajoy, tras añadir que el presidente del Gobierno “ha mentido en el tema de ETA”. En este punto, Zapatero le respondió con vehemencia: “Nunca le ha salido apoyarme, en ningún momento y la prueba es que en cuanto ganamos las elecciones tuvimos que ir a una comisión de investigación”. “¿QUÉ ES UN BONOBUS?” La educación, y en general las cuestiones sociales, fueron otro de los bloques más candentes del duelo televisivo. En este apartado, Mariano Rajoy protagonizó uno de los momentos más llamativos del debate cuando extrañado preguntó a Zapatero “¿que es un bonobús?”. En ese momento, el presidente del gobierno le recordaba como el PP “regularizó a inmigrantes con un bonobús”. “Aquí hay un expediente que lo demuestra”, añadió Zapatero mostrando un documento a su oponente. Sin duda, la pregunta de Rajoy se situará la misma altura de otra frase muy repetida en esta recta final de legislatura como fue aquella de “¿cuánto cuesta un café?”, también en un plató de televisión. Rajoy comenzó atacando al líder socialista atajando el tema de la inmigración y éste a su vez se centró en desglosar sus propuestas en educación, políticas de igualdad o ayuda a las familias. “Luego me referiré a la inmigración, voy a hablar de los aspectos básicos de una política social que afecta a los ciudadanos”, dijo, y aprovechó para recordar al líder del PP que su anterior Gobierno “no dedicó ni un euro a los jóvenes para el alquiler de vivienda”. Según Zapatero, la distancia entre los dos grandes partidos en materia social es “infinita”. Pese a las evasivas iniciales del presidente, Rajoy no se rinde y vuelve a la carga con un discurso pensado para seducir a aquellos votantes que más puedan verse afectados por la convivencia con inmigrantes. “Ya veo que usted no tiene el más mínimo interés en hablar de inmigración, pero yo sí y también los españoles que quieren una plaza escolar, becas para el comedor o acceso a la vivienda pública. Eso tiene que estar para todos y a usted no le importa”. “Hay que poner orden y control, luchar contra la inmigración ilegal y contrato de inmigración”, dijo. Al final y tras hora y media de debate, ninguno de los dos candidatos se impuso claramente sobre el otro y tampoco aportaron a sus discursos ninguna novedad en relación con sus argumentos habituales de toda la legislatura. Es por ello que si el cara a cara televisado estaba pensado para desequilibrar el alto porcentaje de indecisos a favor de uno u otro candidato, tanto Rajoy como Zapatero deberán esforzarse más a la hora de transmitir sus propuestas a esa parte decisiva del electorado. Sin embargo, será el próximo día 9 de marzo el que finalmente determine si estos debates, que tanta expectación han despertado, han logrado influir de una manera u otra ante el votante.