ELECCIONES CATALANAS
El futuro de Cataluña, pendiente de los pactos postelectorales
Por Irene Sánchez
2 min
España29-10-2006
La inquietud causada por la duda en la noche electoral, trocada por la incertidumbre extendida en el tiempo indefinidamente. No existe vacilación relevante acerca del resultado en las eleciones catalanas. Unos comicios en los que lo significativo serán los días posteriores al veredicto de las urnas.
El más que posible triunfo electoral de CiU, presidido por Artur Mas, no proclama al mismo como presidente del Gobierno de la Generalitat. Si obtiene una mayoría simple, deberá buscar apoyos en los demás partidos. Teniendo en cuenta su certificación ante notario de no pactar con el PP para gobernar en Cataluña, las posibilidades de alianza se reducen al PSC, IV y ERC. Para obtener la presidencia, el líder de los convergentes, que tratará de evitar los resultados de hace tres años, deberá establecer una alianza con alguno de los restantes partidos, que podrían a su vez unirse entre ellos para alzarse con el logro del Gobierno catalán. Una de las opciones barajadas es que el pacto entre CiU y PSC. Las encuestas realizadas prevén por tanto que CiU se hará con la victoria en los comicios, aumentando los votos con respecto a la cita electoral del año 2003. En cuanto al PSC, que en este año obtuvo los mismos escaños que los convergentes, quedaría en segundo lugar perdiendo entre uno y dos con referencia a las anteriores elecciones. Los socialistas irían seguidos de ERC, que sufriría una considerable regresión. No obstante, es ICV la que mejora en sus porcentajes frente a los otros dos miembros del tripartito. El líder de esta formación, Joan Saura, hizo saber al PSC que “no van a pactar a cualquier precio”. Estas declaraciones podrían dificultar un intento de unión entre los tres partidos, que ya se aliaron en las elecciones de hace tres años. El PP, en comparación con los anteriores, mantendría su posición estable y apenas variaría con respecto a los resultados de hace tres años. Esto resulta de lo más sorprendente debido a las constantes trifulcas acontecidas a lo largo de los últimos años alrededor del Estatuto Catalán. La postura diferenciada de los populares sembró la enemistad de los restantes partidos e incluso de parte de la ciudadanía catalana. Esta semana se vivió el cuarto ataque a las sedes del partido en Barcelona, donde aparecieron pintadas amenazas de muerte contra el candidato del PP a la Presidencia, Josep Piqué, y el secretario general del PP catalán, Rafael Luna. Al hilo de lo citado, la violencia mediática ha sido la gran protagonista de los meses previos a los comicios. ICV retiró el lema de su campaña, “Fóllate a la derecha”, el cual trataba, según Juventudes del partido, de “obstaculizar las propuestas conservadoras de ésta”. En contraposición, la campaña electoral del PSC, utiliza un bote de Nocilla para representar a su candidato a la presidencia de la Generalitat, José Montilla. Este carrusel de peculiaridades de la campaña catalana vivió su ultimo capitulo con la reunión primero de Artur Mas y después de José Montilla con el presidente del F.C. Barcelona, Joan Lapota quien negó que estas imágenes supongan un apoyo de su equipo de fútbol a ningún candidato.





