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RALLY DAKAR

Además de desierto, selva

Por LaSemana.esTiempo de lectura4 min
Deportes31-12-2005

Con más de nueve mil kilómetros –de ellos casi 5.000 de especiales cronometradas– y quince etapas, una menos que el año anterior, la gran novedad es el paso del recorrido por el África negra, con zonas selváticas en Mali y Guinea Conakry, además de las desérticas que marcan el espíritu del rally.

Primera etapa: Lisboa-Portimão (370 km.). Al contrario que en anteriores ediciones, la primera etapa es algo más que un simple espectáculo y aumenta su kilometraje. Aunque la prioridad es evitar fallos, la posibilidad de rodar a buen ritmo en asfalto y el contacto con el público, muy numeroso en las cunetas, aporta espectáculo. Segunda etapa: Portimão-Málaga (567 km.). El rally se despide de Portugal con una etapa corta y rápida, con unos bellos paisajes. La carrera atraviesa territorio español, aunque sólo con enlaces, pues los competidores embarcan a África desde el puerto de Málaga y las asistencias lo hacen desde Algeciras. Tercera etapa: Nador-Er Rachida (672 km.). Marruecos da la bienvenida a la caravana con una especial inédita, en la que la experiencia debe compensar las trampas de arena y la ausencia de puntos de navegación. Aunque la especial no es demasiado larga, la adaptación al terreno de los pilotos deberá ser rápida. Cuarta etapa: Er Rachida-Ouarzazate (639 km.). Tras un corto enlace, la etapa se presenta variada con la aparición de las primeras dunas, trampas de piedras, pistas vírgenes y una sucesión de terrenos que deben dificultar una estrategia definida. El libro de ruta se presume como referencia obligada. Quinta etapa: Ouarzazate-Tan Tan (819 km.). Los enlaces, larguísimos –el kilometraje por las pistas de Marruecos se triplica en relación con la edición anterior– y los grandes contrastes que se prevén deben dar importancia a la navegación, en la que es fundamental el entendimiento entre piloto y copiloto. Sexta etapa: Tan Tan-Zouerat (792 km.). Mauritania recibe a los pilotos con su tradicional mar de arena. El enlace, largo y nocturno, deja paso a una especial cuya primera parte es ancha y rápida. Sin embargo, con el cansancio acumulado, se deberá abordar una zona más lenta y arenosa. Séptima etapa: Zouerat-Atar (521 km.). Con una especial de casi 500 kilómetros, la que la destreza en la navegación es básica. El recorrido, fuera de pistas, y el libro de ruta, con escasas indicaciones más allá de los puntos de paso, atraviesa zonas de arena y planicies pedregosas, para acabar con un eslalon en hierba de camellos. Octava etapa: Atar-Nouakchott (568 km.). Antes de la jornada de descanso, los participantes afrontan una larga especial, más de 500 kilómetros, con un trazado sinuoso a través de cañones y oueds (riberas fluviales) en que es importante el ajuste de las amortiguaciones, aunque con una segunda parte rápida y sin dificultades aparentes. Novena etapa: Nouakchott-Kiffa (874 km.). La etapa más larga presenta como mayor dificultad los largos cordones de dunas, que presenta un dilema para los pilotos en caso de decidir atravesar los grandes bancos de arena o bien, a costa de un mayor kilometraje, circular por terrenos pedregosos algo más cómodos. Décima etapa: Kiffa-Kayes (333 km.). La vida de los poblados y los bosques de Mali son la gran novedad. El cambio de condiciones, con el barro como mayor preocupación a priori, marca una jornada de transición hacia las grandes etapas del África negra. Undécima etapa: Kayes-Bamako (705 km.). La etapa cuenta con una especial corta, nerviosa pero con importancia para la navegación por pistas sinuosas y estrechas, rodeando la Reserva de Fauna de Badinko y la Reserva de Biosfera de la Boucle de Baoulé para terminar con un ambiente urbano. Duodécima etapa: Bamako-Labé (872 km.). El rally, tras un largo enlace, vuelve a Guinea Conakry por primera vez desde 1996. La vegetación frondosa y el paisaje semimontañoso hacen del paso por el país una deliciosa trampa, con los vados y la falta de asistencia en la meta como mayores impedimentos a priori. Décimo tercera etapa: Labé-Tambacounda (567 km.). La entrada en Senegal trae consigo una etapa que se disputa a casi mil metros de altitud. Todo ello por pistas estrechas, en las que el polvo promete dificultar enormemente los adelantamientos. Tras la especial, sin embargo, aún queda por delante un enlace relativamente peligroso. Décimo cuarta etapa: Tambacounda-Dakar (634 km.). La última especial con posibilidad de que haya cambios relevantes en la clasificación presenta numerosos cambios de dirección que obligan a la pericia en la orientación y la lectura de las notas de ruta para no salirse de las pistas. Décimo quinta etapa: Dakar-Dakar (110 km.). La visión del Lago Rosa, el momento más deseado, es para algunos el verdadero triunfo en su aventura. Para ellos la vuelta al lago, de 31 kilómetros, es un paseo. Para algunos insatisfechos aún puede servir para arañar algunos segundos.