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EL REDCUADRO

Armario y congelador

Fotografía

Por Antonio BurgosTiempo de lectura3 min
Opinión06-01-2003

Están saliendo de todas partes: del armario, del mueble-bar, del microondas, de la nevera... Los que salen semejan el censo de personajes las películas españolas del cine de barrio de José Manuel Paradas. Está saliendo toda la filmografía de Cifesa y de Cesáreo González. Ya salió el cura, que es como si salieran El Padre Coplillas y El Padre Pitillo; salió el militar, que es como si salieran Raza y La fiel infantería; salió el guardia civil, que es como si salieran los picoletos de Morena Clara o de La niña de la Venta. Dicen que ahora van a por el futbolista, será por Once pares de botas o El fenómeno. No me extrañaría que también saliera una monja, por lo de Sor Citroen, y un marino de guerra, por lo de Botón de ancla. De momento ya ha salido del armario el candidato a alcalde, que es como si saliera Bienvenido, Mister Marshall. Que José María Mendiluce haya salido del armario no tiene mérito. No me preocupa lo más mínimo ni el armario, ni el ropero, ni el mueble-bar ni el buzón de abajo del portal. Lo que me preocupa es el congelador. A mí me gustaría que Aznar saliera del congelador. Que en este apasionante serial, la revista Zero sacara una próxima portada en la que dijera con letras así de gordas, aunque esté feo el señalar: "José María Aznar sale del congelador". Este señor ha convertido el famoso síndrome de la Moncloa en el síndrome del congelador. No he visto una persona más fría. En el desastre gallego, va de Pescanova total, congelado de cinco estrellas, no-frost. El mármol de Macael es una estufa catalítica al lado de la frialdad de Aznar. En las películas de persecuciones de judíos en el gueto de Varsovia salen nazis de la Gestapo con el abrigo de cuero hasta los pies que son más simpáticos que el presidente con su abrigo de piel de camello y su bufanda a cuadros, cuando acudió el otro día al cuartel de la Guardia Civil donde prestaba servicio a la ley y al orden Antonio Molina, el guardia asesinado por los pistoleros de la ETA que logró detener. En su frialdad, no se quitó ni la bufanda ni el abrigo para felicitar a la Guardia Civil. ¿Y vieron la cara? Si Aznar pone esa cara y ese tono para felicitar a la Guardia Civil por su tributo de vida y de sangre a la libertad de todos, ¿cómo será cuando les echa la bronca a los picoletos? Desconfío que a estas alturas de legislatura que Aznar vaya a salir del congelador. Espero, al menos, que salgan del congelador los que se preconizan como aspirantes a sucederle. Excepto el pundonoroso Jaime Mayor, todos parecen que están dentro del mismo congelador de sentimientos. Rodrigo Rato se ha tirado de espontáneo como sucesor, pero mejor que hubiera salido del congelador. Rato es también de los que les hablan a los civiles con el abrigo puesto y la bufanda, de congelados que tienen cualquier atisbo de sentimientos. Serán muy honrados y muy efectivos, pero hasta estoy por preferir a aquellos sinvergonzones mangones y corruptos, que, aunque podrida, por lo menos se les veía que tenían alma.

Fotografía de Antonio Burgos

Antonio Burgos

Columnista del diario ABC

Andaluz, sevillano y del Betis

** Este artículo está publicado en el periódico ABC y posteriormente recogido de AntonioBurgos.com por gentileza del autor