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ANÁLISIS DE ESPAÑA

Héroes de nuestro tiempo

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura2 min
España06-10-2014

Se llaman Félix Manuel Sánchez Acal, Francisco Verdú, Íñigo María Aldaz y Esteban Tejera. No forman parte de la última delantera goleadora. No llenan estadios con su último disco. Aunque son cuatro, como los cuatro Fantásticos de Marvel, por el momento no se les conoce ningún superpoder. Desgraciadamente tampoco han inventado una vacuna contra el ébola. Nada de eso. Acal, Verdú, Aldaz y Tejera sólo son los únicos que tuvieron acceso a una de esas tarjetas black de Caja Madrid, pero nunca hicieron uso de ella. Sólo cuatro de un total de 86. Simplemente no la usaron. Hubiesen sido el ejemplo del perfecto pardillo hace no muchos años. Cuando España era una fiesta y todo salía gratis. Cuando el dinero público no era de nadie. Cuando había dinero para todo, hasta para robarlo sin ser consciente de ello siquiera. Pero la crisis ha ayudado a redefinir muchas cosas y algunos conceptos. Y por eso hoy estos cuatro nombres no son unos pardillos, sino unos héroes a imitar. Porque hoy es relativamente fácil aguantar la tentación de no meter la mano en la caja. Lo difícil era aguantar en los años de vacas de gordas. Cuando todo el mundo lo hacía. Desconozco por qué estos cuatro hombres no usaron aquellas tarjetas. También desconozco si su trayectoria anterior o posterior es igual de inmaculada. No sé si les vendrá grande el título de héroe. Pero su actitud en el caso de las tarjetas vale como símbolo de esa minoría que se plantó frente a un entorno que practicaba la corrupción de forma naturalizada. La corrupción como mal endémico que nos afectaba a todos: desde el político que defraudaba millones de euros al ciudadano que prefería que no le diesen factura para que no le cobrasen el IVA. Durante muchos años la corrupción nos igualó a todos, lo que cambiaba era la posición. Aunque ahora sea más fácil renegar de los políticos y cargar contra la casta. Aquellas tarjetas servían para pagar comilonas, viajes, trajes, regalos, dinero negro y otros vicios. Acal, Verdú, Aldaz y Tejera podrían haberse escudado en que eran las costumbres de la casa. Pero no lo hicieron. Su caso es un reconocimiento a todos esos héroes anónimos tantas veces tildados de pardillos. Los que no hacían trampa en la declaración de la renta. Los que pidieron la factura. Los que no vieron en un piso una oportunidad para especular. Los que no pagaban los impuestos fuera. Los que no cobraban el paro y en negro de la economía sumergida. A quienes no se escudaron en el “todo el mundo lo hace”. O en el “para que lo roben otros, lo robo yo”. Porque en esa actitud se iba el hospital público, el sueldo de los profesores o la red de transporte que ahora nos jode tanto que nos recorten.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio