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ANÁLISIS DE INTERNACIONAL

Daños colaterales, siempre pagan los mismos

Fotografía

Por Isaac Á. CalvoTiempo de lectura3 min
Internacional21-07-2014

El término "daños colaterales" es el eufemismo que se utiliza en los conflictos armados para no decir "asesinato de inocentes". El resultado es igual de trágico, pero suena mucho mejor y no remueve tanto la conciencia de la mayoría de la opinión pública, que al estar centrada en su día a día, no le presta la suficiente atención. Es más, el goteo de víctimas civiles provocado por los ataques de Israel a Gaza estaba teniendo una repercusión relativamente baja. Quizá es porque este conflicto en Oriente Próximo es recurrente y deja de ser noticia algo que ocurre con frecuencia; o quizá sea porque hay gente que cree que a los islamistas de Hamas no les importa su población y usan a civiles palestinos como escudos humanos, tal y como afirman fuentes israelíes. Los mal llamados daños colaterales solo causan una consternación generalizada cuando hay grandes catástrofes como, por ejemplo, la del avión de Malaysia Airlines derribado cuando sobrevolaba una zona de Ucrania controlada por los independentistas prorrusos. El resultado, 298 personas muertas en un solo suceso. La investigación cree que la aeronave fue alcanzada por un misil tierra-aire, pero como siempre ocurre en las guerras, la verdad es una de las primeras víctimas y se tardará mucho tiempo en averiguar qué pasó y en establecer responsabilidades (incluso es posible que nunca se esclarezca totalmente lo que pasó). En este caso, el Gobierno de Ucrania y las potencias occidentales acusan a los independentistas prorrusos, mientras que estos y Rusia señalan como culpable al Ejército ucraniano. Eso sí, el tipo de misil con el que se cree que se derribó el avión es una sofisticada arma que requiere un adiestramiento específico. Los militares de Ucrania son lo suficientemente profesionales como para saber diferenciar un avión comercial de uno enemigo. Además, los prorrusos tampoco utilizan aeronaves de gran envergadura, por lo que el margen de error es muy reducido. Estos hechos también se muestran de la forma opuesta: los milicianos prorrusos no tienen tanta preparación militar, hay más probabilidades de que no distingan aparatos a gran altura, y el Ejército ucraniano sí dispone de grandes aviones de carga. En condiciones normales, no es habitual que un grupo independentista recién formado posea este tipo de misiles, por lo que alguien se los ha tenido que suministrar. En este caso, todas las miradas apuntan al presidente ruso, Vladímir Putin. Rusia hace solo unos meses ya le arrebató Crimea a Ucrania, y ahora es más que sospechosa de apoyar a los prorrusos para desestabilizar al Gobierno ucraniano y castigarlo por su acercamiento a la Unión Europea. Otra posible explicación, posible pero no probable, para el derribo del avión es que todo haya sido un acto deliberado de una de las partes para justificar futuras decisiones y políticas contra la otra parte. Es una teoría maquiavélica, pero no sería la primera vez que algo así sucede. Ojalá que alguna vez se sepa lo que realmente ha ocurrido y que los responsables, sean del bando que sean, paguen por ello. Lamentablemente, en el conflicto de Ucrania tienen intereses Estados Unidos y Rusia, ambos andan con pies de plomo, y muchas de sus actuaciones en este caso serán mas efectistas que efectivas. Es decir, todo queda entre grandes potencias y aplican la máxima de "hoy por mí, mañana por ti". Lo que sí es evidente e innegable es que nadie devuelve la vida a unas víctimas que no deberían haber muerto.

Fotografía de Isaac Á. Calvo

Isaac Á. Calvo

Licenciado en Periodismo

Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación

Editor del Grupo AGD