Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ANÁLISIS DE ESPAÑA

El penúltimo 'gatillazo'

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura3 min
España24-02-2014

Ridículo ese cuarteto actuando en la escena del desarme con la misma gracia que los jubiletas en la obra de teatro de Navidad del asilo. Ridículo ese momento en el que la grupeta de extraterrestes posan con la factura de ETA sonrientes entre un mar de flashes como niños de San Ildefonso tras cantar un gordo. Ridículo quien pueda pensar que Ram Mallikalingan y sus colegas vayan a cerrar con un vídeo casero y una papela mal leída 50 años de terror en España. Ridículo la expectación generada. Hasta se narró la salida de los verificadores de su hotel como si fuese una final de Champions. Ridículo también quien una y otra vez se deja engañar por los pronósticos y la intoxicación optimista. Ridículo Urkullu. Imaginen cómo ha sido la cosa para que el más atinado estos días haya sido el ministro Fernández Díaz. Ridículo el bodegón expuesto. Cabría todo en un zulo y aún quedaría espacio para hacerse un trastero donde guardar la mesa plegable de jardín. Ridículo imaginar esa escena con los dos expertos viendo cómo los etarras cargaban todo en una caja de cartón y se lo llevaban, eso sí, dejando los 750 euros diarios por los servicios prestados. Ridículo ese póster pixelado del Guernica clavado con chinchetas como las niñas ahora cuelgan a Justin Bieber en el cabecero de la cama. Ridícula la BBC y su "grupo separatista vasco". Pese a todo, la declaración leída por del gurú de Sri Lanka dejó una novedad no menor. La única cosa positiva. ETA dice que su desarme es unilateral y por tanto por primera vez en su historia se apea del burro de la negociación bilateral con el Gobierno sobre las llamadas consecuencias del conflicto (desarme, presos, huidos...) Es decir, renuncia a la declaración de Ayete, el santo grial, las tablas de la Ley del posibilismo cutre y el buenismo de mediador tripero en el que participó por omisión hasta el Gobierno de Zapatero. Ese Gobierno que incluso en su agonía planeó una nueva negociación en Oslo que el Ejecutivo de Rajoy rechazó. Así lo dejó entrever ETA en un comunicado en marzo de 2013 donde venía a decir que ellos no estaban esperando en Noruega porque les gustase el salmón ahumado, sino porque se lo pidieron. Asumido el desarme unilateral, ETA queda encerrada en su propio paso. Ya nunca más podrá volver atrás a pedir diálogo, implicación de los Estados bla, bla, bla. Evidentemente ETA se ve obligada a dar este paso porque hoy la banda no son más que una treintena de desgarramantas, su "ejército" se pudre en las cárceles, su entorno le presiona para que se mueva y el Gobierno y la sociedad pasan de ella. Quien vea en esto un nuevo gesto de buena voluntad a valorar positivamente con alguna contrapartida tiene sitio en el párrafo anterior. ‎La incógnita es cómo va a hacer ETA para deshacerse de su arsenal. Esta vez en serio. Los verificadores han dicho que ya no van a verificar más y que como broma ya está bien. Incógnita es si ETA se descolgará próximamente con un nuevo comunicado en el que diga que se enfada y no respira porque somos unos desagradecidos. Y vuelva a las reivindicaciones de siempre y a pedir contrapartidas a cambio de tres pistolas, unas balas y un paquete de chicles. La incógnita es cuánto tiempo va a tardar y si será antes de que termine de pagar mi hipoteca en el 2042. La gran incógnita ahora es saber quién se disolverá antes, si ETA o el Cola Cao. Disculpen la frivolidad, pero es para tomárselo a coña.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio