IMPRESIONES
Amor y letras (‘Liberal Arts’)

Por Álvaro Abellán
2 min
Opinión08-01-2014
El título original subraya mejor la pretensión de esta película. No se trata de un romance entre dos buenos lectores (Amor y letras). Se trata del vínculo entre las artes liberales (Liberal Arts) y la plenitud de vida. Con el argumento consabido de un profesor que se enamora de una alumna, o de un antiguo estudiante que retorna a su vieja universidad, la película despliega el valor de la interpretación, la música, la literatura y la filosofía. Hay otro tema de fondo distinto de las artes liberales y es el paso del tiempo. De hecho, la tensión dramática del romance que presenta la película tiene más que ver con la diferencia de edad entre los enamorados que con el amor en sí mismo. La última frase de la película, que nos abre a un futuro incierto, confirma, sin embargo, la tesis que que esta película va sobre cómo las artes liberales nos permiten afrontar cada fase de la vida; también el terco e inevitable envejecer. Es decir: que las artes liberales reconocen que el futuro es y será siempre incierto; pero nos enseñan a que, sea éste como sea, podemos afrontarlo. Qué cosas: justo esa es la justificación –si es que hace falta alguna– para el estudio de las artes liberales. La interpretación, la música, la literatura y la filosofía no nos preparan para “esto” o “aquello” en concreto, sino para “lo que sea”, para nuestra vida “concreta” y “toda”. Son consolación e inspiración, refugio y proyección, entrenamiento y realización. Hay otra justificación para el estudio de las artes liberales, que también está bien recogida en la película. Las artes liberales se estudian “porque sí, y punto”. Por gusto. Por amor. En la universidad –le confesará el protagonista a un estudiante que anda muy perdido– nadie te va a golpear o menospreciar por dedicarte a lo “inútil” o por soñar quién quieres ser. Al revés. La universidad consiste en poder ensayar tu propio sueño de futuro. Por eso la universidad es el lugar por excelencia de la juventud y de las artes liberales. Quizá por estas razones la juventud y la universidad son tan reactivas a la absolutización de los criterios de eficiencia, eficacia, competencia, etc. No es que esas cosas no sean importantes, es que a los ojos de quienes aman las artes y gustan de la vida plena, los obsesos de la eficiencia y el control les resultan, sencillamente, ridículos.






