ANÁLISIS DE ESPAÑA
Otegi no es Mandela

Por Alejandro Requeijo
3 min
España09-12-2013
Otegi no es Mandela. ¿Y esto ahora a qué viene? Pues viene a que así lo creen en el entorno proetarra. O al menos a eso aspiran cuando Otegi, algún día, salga de prisión. Convertirlo en el padre de su soñada Euskal Herria independiente. Esta estrategia no es nueva, aunque tras la muerte del líder sudafricano se han sucedido de nuevo las odiosas comparaciones. No son nuevas las campañas que piden la liberación del histórico portavoz batasuno mostrando su número de preso, 8719600510, como se hacía con el 46664 de Mandela. Esta última mentira de la propaganda abertzale trata de trazar paralelismos entre ambas trayectorias y homologar Sortu con el CNA, formación con la que han estrechado las relaciones en los últimos años. Recuerdan que ambos abogaron en su día por la acción armada, como si en el País Vasco se viviese en un apartheid como el que se sufría en Sudáfrica. El Mundo de ETA ha pasado de querer parecerse al IRA a querer ser como Mandela. Mañana querrán ser Gandhi y hacernos creer que ETA era un grupo de boy scouts que cuando tocaban a tu puerta era para venderte galletas y no para pegarte un tiro. El País Vasco no sólo es una de las regiones más prosperas de España, sino que desde hace décadas goza de uno de los niveles de autogobierno más avanzados de Europa. En el País Vasco no se agrede, no se encierra, no se mete en guetos a la gente por el mero hecho de ser vasco o independentista. En España se encarcela a quien asesina o colabora con el asesinato de personas como Fabio Moreno, un niño de dos años. A su asesino lo recibieron en su pueblo con cohetes tras ser excarcelado. ¿Eso es reconciliación? Si desde el final de la dictadura ha faltado libertad en Euskadi ha sido precisamente por culpa del apartheid que ETA impuso a quien pensaba diferente. Mientras, Otegi jaleaba y justificaba. Si el mundo de ETA hubiese tenido un Mandela, le habrían tachado de traidor. Cuando en el entorno terrorista alguien ha querido defender la reconciliación y el perdón, se ha convertido automáticamente en un apestado. Ejemplos hay desde ‘Yoyes’ a los presos de la ‘Vía Nanclares’. En su libro entrevista 'El tiempo de las luces', Otegi dice sentir "de corazón" haber añadido dolor a las víctimas. Pero su discurso no está basado en la reconciliación. Eso pasaría por convencer a los suyos de que un guardia civil nacido en Bilbao es tan vasco como un votante de Bildu nacido en Rentería. Los seguidores de Otegi y no pocos tontos útiles le atribuyen el final de la violencia tras el cambio de estrategia de la izquierda abertzale. Él mismo resumió el fondo ético de sus motivaciones: "en este momento ETA sobra y estorba". No decía lo mismo cuando la banda mataba a varias personas a la semana. Mandela es Mandela y Sudáfrica es Sudáfrica con todos sus matices y complicaciones. Intentar importar la figura de Mandela es un error. Pero puestos a trazar paralelismos, la reconciliación que abanderó Madiba se parece más al espíritu de reconciliación que las dos Españas sellaron tras la muerte de Franco. Mientras eso pasaba, Otegi estaba en el bando de lo que optaron por seguir matando.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio






