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ANÁLISIS DE SOCIEDAD

Mandamientos postmodernos

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura2 min
Sociedad11-12-2013

Los derechos humanos tendrían que ser como las tablas de la Ley que recibió Moisés para guiar a su pueblo por el sendero correcto. Pero resulta que en esta postmodernidad también muchos preferimos adorar al becerro de oro, aunque en medio de tanta atracción por sus brillos nos plante una coz en la boca del estómago o una cornadita a traición en el glúteo. Digamos que eso sería la metáfora de la crisis económica. La otra crisis, la de los valores, es quizás tan vieja como el hombre mismo, sólo que ha ido a peor. Cada vez que se pisotean los derechos humanos, esos mínimos máximos que deberían regir la humanidad, no viene el Dios de Moisés y fulmina con su fuego al infractor. Por eso los dictadorcitos que afloran como setas con la lluvia y el sol de otoño campan a sus anchas, mientras otros miran a otro lado. Bien sabe Dios que también tiene culpa el tibio que, pudiendo actuar, prefiere no remangarse y romper una lanza a favor de lo correcto. Y para eso no hace falta cursar una carrera ni saber leer. Todo ser humano sabe de sobra, por ejemplo, que la vida tiene un valor incomparable. Pero, por desgracia, una cosa son los derechos, los lemas y los retos, y otra la realidad. Ahí están los Objetivos de Desarrollo del Milenio, cuya fecha de caducidad tendrá que reprogramarse como si fuesen yogures sin vender. El becerro dorado, la crisis, es la excusa perfecta que la mayoría de los países donantes han alegado para dejar de contribuir a asuntos tan secundarios como el hambre infantil, la educación o la sanidad de millones de personas. Estos días, en su aniversario de cada diciembre, volveremos a hablar mucho de los derechos humanos, pero a la vuelta de la esquina nos llenaremos la boca de turrón y el bolsillo de regalos navideños y los mandamientos de la postmodernidad seguirán siendo papel mojado. Y así es difícil que prenda la llama como aquella que quemó la zarza ante la mirada atónita de Moisés.

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo