ROJO SOBRE GRIS
Cuánto es cuatro más que cero

Por Amalia Casado
1 min
Opinión01-11-2013
Se preguntó en alto y con voz potente: -¿Cuánto es cuatro más que cero? Y respondió como en un susurro vibrante y certero: -Infinito... Silencio. Silencio. Silencio. Poner algo en la existencia. Crear... Me quedé fascinada en aquel momento y hasta dejé de apuntar en la libreta saboreando la conmoción dentro de mí. Me dejé volar a ese espacio en el que las cosas evocadoras nos recuerdan otras muy concretas, a ese lugar en el que te contemplas existiendo y no existiendo, y te preguntas por qué yo y quién me ha decidido. -Mamá, ¡¿y entonces tú no me conocías antes de que naciese!? ¡Tú no sabías cómo soy! ¡¿Tú ni siquiera sabías que yo iba a existir!? Recuerdo aquel día. Recuerdo el lugar. Salíamos de casa de mi abuela. Caminábamos hacia el coche y descubrí, entre el puro asombro y la pura admiración, que no siempre había formado parte de la vida de mis padres. -¿Y me queríais sin saber cómo sería? De cero a uno hay infinito... Rojo sobre gris a los abismos que no podemos abarcar, a las distancias que no podemos salvar, a lo admirable que nos sorprende y nos habita. Rojo sobre gris a quienes despiertan en nosotros la maravilla de lo inconmensurable. Gracias, Rafa. Gracias, Álvaro.
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Amalia Casado
Licenciada en CC. Políticas y Periodismo
Máster en Filosofía y Humanidades
Buscadora de #cosasbonitasquecambianelmundo






