IMPRESIONES
Imaginación y futuro

Por Álvaro Abellán
2 min
Opinión31-10-2013
Grandes relatos y mundos posibles. Ese es el tema del seminario al que mis alumnos de Comunicación Audiovisual y yo nos hemos consagrado durante las primeras semanas de clase. La idea consiste en explorar diferentes relatos -fundamentalmente cine- y descubrir en ellos, al menos, un mundo posible y diversas formas de habitarlo. Si el relato es bueno, tanto el mundo posible como las vidas que allí aparecen han de ser verosímiles y, por lo tanto, referentes plausibles para nuestra propia vida. Los primeros equipos han trabajado especialmente la idea de mundos posibles en su sentido más poético e imaginativo y, por así decirlo, menos realista. Alicia en el país de las Maravillas (1951) es el ejemplo más claro. El mundo posible que nos presenta es sólo soñado. Aun así, la pesadilla de Alicia encierra un mensaje fundamental para ella. En Un puente hacia Terabithia (2007) exploramos un lugar imaginario en el que diseñar planes y tomar fuerzas para enfrentarnos, armados de imaginación y futuro, a los difíciles retos del presente cotidiano. Big Fish (2003) nos dejó esta lección: el modo en el que nos contamos nuestra historia puede convertirnos en protagonistas de la mejor de las aventuras: nuestra propia vida. Las tres son historias que nos invitan a soñar y a imaginar sin límites. Sin embargo, sería injusto decir que nos proponen evadirnos de la realidad. En todas ellas la imaginación se presenta como auxiliar de la vida, no como su alternativa. Es decir: nos invitan a soñar e imaginar porque sólo desde allí podremos volver aquí y convertir nuestra vida en algo hermoso, valiente y misterioso. Por eso te invito a ti, sí, a ti, querido lector, ¿o lectora?, que viniste a estas letras buscándome o quizás me encontraste por casualidad, que imagines, sueñes, imagines y sueñes para armar con alegría, planes, alternativas, proyectos y entusiasmo tu apuesta de futuro.






