ANÁLISIS DE CULTURA
El precio del cine

Por Marta G. Bruno
2 min
Cultura23-10-2013
Tim Burton ya negocia para dirigir la secuela de Beetlejuice. Ese tipo feo con traje de rayas que asusta volverá. Los ecos del pasado regresan cuando más se necesitan. Una vuelta a 1988, año de Canciones para Altair de Rafael Alberti o Cristo versus Arizona, de Camilo José Cela. Bob Dylan, Guns N’Roses. María Zambrano, Francisco Ayala. Las entradas de cine costaban menos de la mitad que ahora. Hoy se ponen al mismo nivel y las colas rodean los edificios. 335.000 espectadores el primer día, un 550 por ciento más respecto al lunes anterior. Con un precio más bajo la facturación aumentó en un 300 por ciento. Ni las primeras lluvias de otoño ensombrecen las ganas de sentir que, por una vez, no nos han robado. Estamos dominados y caemos cuando el Estado nos lo permite. Y menudo alivio. Aunque el maldito 21 por ciento siga ahí. La Federación de Cines de España está que no se lo cree. Dicen que a pesar de todo “a la gente le sigue gustando ir al cine”. ¿Y cuándo no? A la gente le gusta salir, cenar, viajar. El debate debe ser, además del relacionado con el hachazo impositivo, ¿por qué no se ponen de acuerdo exhibidores y distribuidoras para bajar las entradas de cine? o dejando ideologías y tópicos…¿pagamos lo que vale? ¿no es igual de cara una copa y la alarma no es tan escandalosa? ¿no es prohibitivo el precio de ciertos conciertos o algunos libros? ¿no tendrán también mucho que ver los majors estadounidenses en esta escalada de precios? Precisamente allí la imaginación va un poco más allá. La idea de convertir las salas de cine en Business class, donde las palomitas se sirven en bandejas de plata (no es broma) y en el menú uno puede elegir caviar o pasta con aceite de trufa mientras ve su película favorita en un sillón lo más parecido al de su casa, no va del todo mal. Ya que vamos a dejarnos un ojo de la cara en ello, mejor tirar la casa por la ventana. Se llama buscar la máxima rentabilidad aunque suponga reducir el aforo de las salas y arriesgar. De momento nosotros nos merecemos, al menos, el aplauso.
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Marta G. Bruno
Directora de Cultura de LaSemana.es
Licenciada en Periodismo
Estudio Ciencias Políticas
Trabajo en 13TV
Antes en Intereconomía TV, La Razón y Europa Press






