ANÁLISIS DE SOCIEDAD
Hilos de colores

Por Almudena Hernández
2 min
Sociedad21-10-2013
Una bolsita coqueta de color morado acabó en mis manos el día de mi cumpleaños. Como mis amigos sabían que me gusta la costura me regalaron una cajita costurero al completo. La ilusión que me produjeron aquellos simples hilos de colores me alegró ese mes de febrero frío y áspero de mis 35. De vez en cuando, si el tiempo me regala un minuto, o le robo yo al tiempo la prioridad de gastarlo, husmeo en la cajita de los hilos de colores, enciendo la máquina o tomo el ganchillo y me dedico a invertir mi vida en puntadas, vueltas y dobladillos. Lo de menos es que, apenas un rato antes, mi voz haya sonado en la radio, me espere este espacio por rellenar para los lectores de LaSemana.es o mil historias más, porque muchas veces la vida es como una caja con hilos de colores. Siempre existe la posibilidad de ir al rincón de la habitación y cogerla. A veces, apenas se buscan unas tijeras o un trozo de lana y el trámite pasa rápido. Pero otras, una se sienta en una silla, aparca las miles de tareas pendientes e importantes que recomendarían priorizar en cualquier curso de gestión del tiempo, toma la cajita de los hilos de colores y la abre como dispuesta a observarla como si estuviera ante un cuadro de Velázquez en el Museo del Prado. No se crean ustedes, queridos lectores, que el asunto no tiene trascendencia: los hilos de colores hablan ante una costura incierta; interrogan sobre un remate por concluir; despiertan recuerdos cuando el patrón a seguir es el de la madre, la tía, la suegra, la abuela o la vecina; aventuran vértigos por aquello que ha de hacerse cuando no se esté cosiendo; relajan tensiones adquiridas en la vida de mujer que trata de sobrevivir como todoterreno no costurera o desquician cuando hay que desliarlos porque algún duende anduvo jugando a la comba entre ellos. Y no piensen ustedes, queridos lectores, que les escribo sin más para contarles mis aficiones a la costura y lo agradecida que estoy a mis amigos por aquel regalo de cumpleaños que sigo usando con cariño. Nada más lejos de la realidad. En el costurero están la vida, la actualidad y las noticias: hay hilo rosa como el que tejen quienes luchan contra el cáncer de mama; hilo blanco como las páginas de los estudiantes que tendrán que aprender con la nueva reforma educativa (¿será posible?); hilo verde con el que los ecologistas denuncian, con razón, que hay demasiada porquería en el aire que respiramos; hilo azul como el horizonte del que prenden las esperanzas de los inmigrantes que se lanzan al Mediterráneo en busca de un porvenir; hilo amarillo como el Espíritu que ilumina en los proyectos en que invierten sus lágrimas y oraciones los misioneros... Y también hay hilo naranja y violeta, marrón y gris, rojo y turquesa... Pero esos tendrán que esperar a la próxima visita al Museo del Prado.
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo






