ANÁLISIS DE CULTURA
Si la música sonara distinta

Por Marta G. Bruno
2 min
Cultura16-10-2013
"Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado". La frase es de Friedich Nietzsche. Ya en el siglo XIX el polémico filósofo daba cuenta de la importancia de los actos. Siéntese delante de un televisor, prepare un bol de palomitas y comience a ver las noticias. ¿Cuántas declaraciones políticas sobran? ¿cuántas faltan? ¿realmente los periodistas tomamos nota de las frases más importantes, o es la palabrería fácil la única que nos llama la atención? Basándonos en la cita del filósofo, lo cierto es que hoy pocos construyen el futuro, y la mayoría se atreve a juzgar el pasado, en ocasiones sin tan siquiera haberlo vivido. La mala educación se ha instalado para quedarse. La radicalidad de este hecho comenzó en los años 90, cuando tras la emoción llegó el desencanto para instalarse casi sin que nadie se diera cuenta, hasta hoy. Desde entonces una sucesión de leyes educativas han trastornado a los alumnos con un trasfondo con descarado tinte político. No se profundiza en algunas materias porque no se quiere o no se deja, después llegó la bochornosa Educación para la Ciudadanía y por último una recogida de firmas, con apoyos de nuestros representantes en el Congreso para eliminar la Religión de las aulas. Ya no es cuestión de ser creyente o no, sino que se pretende erradicar de las aulas conocimientos necesarios para entender la evolución de la historia y del asentamiento de unos valores. Quieran o no los más escépticos, los valores cristianos van de la mano de, por ejemplo, la Historia del Arte. ¿Entenderán un retablo sin haber estudiado lo que representa? Sin duda alguna harán falta muchos años para aprender a construir un futuro sin deformar el pasado y aniquilar el presente. Para ello los sucesivos gobiernos deberán dejar de confundir a la población con sus declaraciones, hoy de un palo y al día siguiente del extremo contrario. Tendrán que entender lo que significa la Constitución y no actuar para buscar méritos. España comienza a estar nostálgica. El tejado ya construido comienza a tambalearse. Aunque no todo es tierra seca, sólo un paréntesis y una espera para algo mejor, más que nada porque de la decadencia uno se acaba cansando y porque sólo cambiarán las cosas si la música suena distinta.
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Marta G. Bruno
Directora de Cultura de LaSemana.es
Licenciada en Periodismo
Estudio Ciencias Políticas
Trabajo en 13TV
Antes en Intereconomía TV, La Razón y Europa Press






