ANÁLISIS DE SOCIEDAD
Vergonzosa injusticia

Por Almudena Hernández
1 min
Sociedad16-10-2013
Vergüenza. Vergüenza deberían sentir las autoridades europeas de que decenas de personas sigan ahogándose ante las costas de la isla italiana de Lampedusa. Ya lo dijo el Papa. Con toda la razón. "Es una vergüenza". Es un escándalo. Es una barbaridad que no se evite que el cementerio del Mediterráneo rebose con tanto africano muerto. Es verdad que hay crisis. Pero la crisis no es igual para todos. Si en Europa las cosas van mal, en los países subdesarrollados el empeoramiento de la realidad se multiplica. También ocurre en otra de las "periferias" a las que tanto se ha referido el papa Bergoglio. Por ejemplo, la fractura social ha aumentado sensiblemente también en España. Hay tres millones de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza, con menos de 307 euros al mes. Otra vergüenza. Y resulta aún más escandaloso que las autoridades nieguen la mayor. Mientras el ministro español de Hacienda, Cristóbal Montoro, afirma que los sueldos han aumentado, Cáritas, que ha presentado su Memoria 2012 y el Informe de la realidad social, insiste con la mirada puesta en el pálpito de la calle: es una vergüenza. Y si lo fue cuando el presidente Zapatero dijo que un café valía 80 céntimos de euro, lo es también ahora. Ni con la crisis los políticos han aprendido la lección. Gobernar implica gestionar las esperanzas de las personas. Y vivir al margen de la humanidad supone, cada vez más, una mayor y vergonzosa injusticia.
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo






