ANÁLISIS DE SOCIEDAD
Sol triunfante

Por Almudena Hernández
1 min
Sociedad04-09-2013
Expiró agosto. Y con él los ánimos de muchos que creen que el verano también está muerto y enterrado. Atrás quedaron los sepelios y los llantos. Los accidentes de tren de largo procesamiento judicial y las cortas cifras en la cuenta bancaria. ¿Parados? Bien servidos, gracias. Y de las guerras, ni hablar. No vamos a comparar el horror que se vive en Siria con el conflicto diplomático de Gibraltar. Algunas noticias no importan. Ya se sabe. Obama, el primer presidente negro de Estados Unidos y Nobel de la Paz, se pone melancólico con el recuerdo del predicador King mientras desoye al Papa que pide el cese de la violencia. Ni caso. Para hacérselo mirar. Agosto pasó a mejor vida. Y aquí está septiembre, tan chulo, con esa altivez que tanto nos toca la moral. "Vais a tener que tragar", viene a decirnos el noveno mesecito con la vuelta al cole, la liga de fútbol, los coleccionables de los kioscos y la depresión posvacacional. Perra vida. Pues no. Mientras el hombre se entretiene en malgastar sus minutos, equivocándose de prioridades, aún le queda un horizonte donde contemplar su pequeñez y caducidad. No importa que ante sus ojos de alcen alambradas y trincheras, atascos en las carreteras, el idílico destino turístico o el cristal de la ventana de la cocina. Todas las tardes, el oeste nos brinda en su bandeja anaranjada el sepelio del sol. Y quedamos hipnotizados, como tontos, muriendo un poco con los últimos rayos del atardecer. Pero lo que deberíamos reflexionar es que septiembre empieza. Y que es una oportunidad. Como esa nostalgia que nos queda en el subsconsciente al provenir de la Luz: mañana amanecerá. Y, aunque esté nublado, psicológica y meteorológicamente hablando, tendremos Sol triunfante. Como todos los días. Queridos lectores, no se me vengan abajo.
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo






