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ANÁLISIS DE ESPAÑA

La causa del accidente

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura2 min
España29-07-2013

El maquinista aún no ha explicado por qué. Por qué entró en esa curva a esa velocidad. Cuesta aceptar que la vida de cualquiera esté sometida a tanta vulnerabilidad. Que 79 personas y sus familias puedan estar condicionadas al pie de un solo hombre sobre un acelerador. Que los esfuerzos de unos padres por sacar adelante a un hijo o el amor de una pareja, tantos proyectos de futuro se puedan truncar por un capricho del destino como el de la tragedia de Santiago de Compostela. El mismo destino caprichoso que también salvó a quienes perdieron el tren o a aquellos que a última hora decidieron cambiar su billete. Todavía hoy cuesta asumir tanta fragilidad pese a que no es esta la primera sacudida de este tipo a la que se enfrenta España. Porque han tenido que morir decenas de personas para que el país se especialice en balizas y trazados ferroviarios y exija garantías. Como tuvieron que morir cinco jóvenes en una fiesta en Madrid para que ahora no haya que dar muchas explicaciones para desalojar una sala por exceso de aforo. Como antes tuvieron que morir decenas de personas en un avión de Spanair para que se extremasen las medidas de control de los aviones. Más allá de las medidas concretas que se adopten a partir de ahora, esta última tragedia debería hacer reflexionar individualmente sobre la responsabilidad que tiene cada uno con sus actos de cara a la sociedad que le rodea y las consecuencias que puede generar una negligencia, un despiste, un error. En este caso ha sido un tren, mañana puedes ser tu mismo ante un STOP. Las imágenes del tren descarrilando y la rápidez con la que el maquinista ha asumido el exceso de velocidad han evitado que el debate sobre la responsabilidad del accidente se enmarañe en busca de otros culpables. Pero el maquinista aún no ha dado una razón para justificar ese exceso de velocidad. En esa respuesta puede estar la verdadera causa del accidente. ¿Es porque le gustaba correr? ¿Tenía prisa por llegar a casa? ¿O hay otras razones que por el momento de desconocen?. España ya tiene un culpable, pero lo cierto es que la investigación no ha hecho más que empezar.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio