Análisis de Sociedad
La camiseta púrpura

Por Almudena Hernández
1 min
Sociedad29-07-2013
Seguro que pocos recuerdan qué marca es la que se anuncia pero muchos esbozan una sonrisa ante esa escena en la que los campeones del mundo de fútbol aplauden a los mejores españoles que trabajan en otros ámbitos donde no hay tantos contratos galácticos ni tanta mercadotecnia. También hay campeones entre quienes no lucen la camiseta roja. Algo así es lo que parece haber dicho el papa Francisco a los jóvenes en Brasil: que el mundo necesita de esos otros ganadores. Pero los Messi y cía que quiere el papa argentino, más que vestir la roja, deben cumplir a fondo con los valores que implica el cristianismo, que desde el principio hizo suyo el color púrpura, sinónimo de sacrificio, entrega a los demás, camino correcto y gloria en todo ello. Esa sería la gran copa. Francisco pide compromiso, trabajo en equipo, entrega, pasar a la acción en una sociedad en la que no está de moda asumir responsabilidades ni mojarse, en la época del espectáculo y la reclamación de los derechos, cuando, como dice el papa Francisco, quizás sería más cabal cumplir con las obligaciones -también las morales- en vez de ser tibio y perfilista y dejar de ver la historia pasar asomado al balcón. Sabe Francisco que el siempre revolucionario viejo nuevo mensaje del cristianismo que ha compartido ante cientos de miles de jóvenes en la emblemática playa de Copacabana implica mucho más que presumir de camiseta, pues para llevar la púrpura, a diferencia de la roja, hay que hacer mucho más que meter gol.
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo






