ANÁLISIS DE SOCIEDAD
La pulserita

Por Almudena Hernández
2 min
Sociedad17-07-2013
Los millones de parados y los recortes obligan a los españoles a reinventar las vacaciones. Sí, reinventarlas, porque quienes coleccionamos algunas décadas aún recordamos que hubo veranos sin viajecito a la playa. No hay trabajo, no hay dinero y este año no habrá pulserita de todo incluido. Para gustos, los colores... ¡de la pulsera! Pero julio ya caducó su primera parte y en 2013 muchos campamentos infantiles de verano son de inmersión en las relaciones familiares. La dicha es buena. Dicho de otro modo: los niños se van con los abuelos. Y allá marchan los churumbeles a la casa del pueblo o al habitáculo setentero de la playa que un día adquirieron los mayores. Por eso las carreteras son más que una radiografía del modo vacaciones. Son hormigueros de Rodríguez ibéricos que sobreviven sin una nómina pero que aún no se hacen a la idea de las grandes pequeñas cosas que regala la vida. Y para estas no hay pulserita. Afortunadamente, aún muchos trabajamos. Y entre los que lo hacemos, llegadas estas fechas, cunde el desánimo por rendir en condiciones y la ansiedad por perder de vista al jefe durante unos días. Así que, a falta de ofertas de última hora, siempre conviene elegir la actitud vacacional: desayunar al fresquito, leer algún libro, chapuzones varios (aunque no se tenga piscina), tomar un café con hielo después de comer... Por la tarde, poner los ojos en el oeste y, por la noche, apagar la luz y buscar estrellas en la oscuridad. Entre una y otra cosa: pensar en cómo arreglar ciertas situaciones, planificar estrategias innovadoras, idear nuevos trayectos profesionales, imaginar alternativas por si algo sale mal, reflexionar sobre lo aprendido, reciclarse el ánimo y diseñar la vida de dentro de unos días, que seguro que será mejor. Pero habrá que currárselo, pues tampoco llevaremos pulserita.
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo






