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ANÁLISIS DE INTERNACIONAL

Evo, te han mareado un huevo

Fotografía

Por Isaac Á. CalvoTiempo de lectura2 min
Internacional15-07-2013

Evo, te han mareado un huevo. Sirva este pareado coloquial para resumir lo que le ocurrió al presidente de Bolivia, Evo Morales, a su regreso de la visita oficial a Rusia. Varios países europeos prohibieron sobrevolar su espacio aéreo al máximo mandatario boliviano, a quien no le quedó más remedio que iniciar un periplo que tuvo una parada inicial en Viena, antes de aterrizar en Canarias para repostar combustible. Esta circunstancia estuvo motivada por el rumor de que Edward Snowden viajaba oculto en el avión presidencial de Morales. Snowden es el ex trabajador de la CIA que está acusado de revelar secretos estadounidenses, que huyo de Estados Unidos y que permanece en uno de los aeropuertos de Moscú a la espera de que se resuelvan sus peticiones de asilo. Parece mentira que un simple rumor sea capaz de dejar en tan mal lugar a la diplomacia de varios países europeos, entre ellos España. Incluso, con situaciones realmente esperpénticas como, por ejemplo, según ha contado el Gobierno de Bolivia, la intención de un funcionario español en Austria de tomar un café en el avión de Morales durante su escala en el aeropuerto vienés (y de paso comprobar si Snowden iba a bordo). Es cierto que muchos consideran a Evo Morales como un personaje estrafalario, populista y de discurso antiimperialista. Sin embargo, nadie debe olvidar que, consideraciones subjetivas aparte, es un máximo mandatario (aunque sea de un país pequeño) y, como tal, tiene que ser respetado por la comunidad internacional. En principio, la simple palabra de Morales, como presidente, ha de valer en la diplomacia. Con la desconfianza llevada al extremo, además sin fundamento, como ha sido en el caso del avión, solo se enturbian las relaciones y quedan retratados los países que pusieron trabas al vuelo presidencial. Estos, incluso, pecaron de pardillos porque era más lógico seguir el procedimiento protocolario habitual aun teniendo alguna sospecha. De este modo, se ahorraban problemas diplomáticos si Evo Morales no llevaba con él al ex espía, pero si, por el contrario, Snowden hubiera aparecido en Bolivia, Morales habría quedado en evidencia, como mentiroso y desacreditado. Está claro que esto le ha ocurrido al presidente boliviano por ser quien es y por representar a un Estado considerado con poco peso internacional. A nadie se le hubiera ocurrido cuestionar la palabra (incluso con sospechas más fundadas) o hacerle lo mismo a líderes como Barack Obama, David Cameron, Angela Merkel o Vladímir Putin, pero como se dice habitualmente, siempre ha habido clases...

Fotografía de Isaac Á. Calvo

Isaac Á. Calvo

Licenciado en Periodismo

Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación

Editor del Grupo AGD