ANÁLISIS DE CULTURA
Arte marginal y la curva de Laffer

Por Marta G. Bruno
2 min
Cultura05-06-2013
El artista marginal es aquel que crea sin seguir ningún patrón en concreto. Muchas veces refleja un estado mental desordenado, fruto de una enfermedad psiquiátrica o distancia abrupta de la realidad. Es ese potencial creativo que Jean Dubuffet llamaría Art Brut en los años 40 y que se esconde bajo las fuertes ataduras sociales. Por eso a muchos estudiosos les interesa conocer ese potencial, oculto en la mayoría de la sociedad y desnudo en hospitales, en personas inadaptadas o marginados sociales. Ferdinand Cheval, Alexandre Lobanov, Henry Darger o Justo Gallego son el ejemplo del género. El talento de Darger no quedó al descubierto hasta después de su muerte. Su vida fue un tormento, llena de obsesiones, un bucle en el que se dedicó a escribir un libro de 15.000 páginas ilustrado con extrañas acuarelas. Justo Gallego es un ex monje de 87 años que construye desde hace 50 años su propia catedral en unos terrenos que heredó de sus padres en Mejorada del Campo (Madrid) y construida con materiales reciclados. Son ejemplos del arte como expresión interna que el aludido necesita exponer al mundo, es más que “arte independiente”, o cuatro brochazos sin más. Los cazatalentos aguardan para encontrar diamantes en bruto. Si se explotan y se pulen, el brillo será mayor al principio, pero más tarde se desvanecerá para quedar mate. Si ese torrente de arte queda escondido en sus cuartos de hospital, o en sus casas, brillará para siempre. Outsiders o insiders, artistas marginales o seguidores de una tendencia, esperan con sigilo que esta crisis pase. Son años para leer La odisea o Guerra y paz, según piensan algunos, y tiempo para recolectar material suficiente para escribir muchos libros. Venderlos será otra historia. Los hay que opinan que la cultura es la respuesta a la crisis. Es el lema del manifiesto que varios cineastas está preparando para pedirle a José Manuel Durao Barroso que reconsidere el valor de la cultura en la sociedad. De momento el Gobierno nacional les ha escuchado. Después de entender lo que significa la curva de Laffer, ahora se están acordando del día en el que decidieron apostar por el “tasazo”. Llegar al equilibrio entre lo sostenible y el derroche es el broche de una gestión para la que cabe elegir entre el cine a golpe de subvención o lo que todavía cuesta pronunciar: el mecenazgo.
Seguir a @MartaGBruno

Marta G. Bruno
Directora de Cultura de LaSemana.es
Licenciada en Periodismo
Estudio Ciencias Políticas
Trabajo en 13TV
Antes en Intereconomía TV, La Razón y Europa Press






