ANÁLISIS DE SOCIEDAD
Blanco, amarillo, rojo

Por Almudena Hernández
2 min
Sociedad05-06-2013
Antes, hace no tanto, en vez de pantallas planas y sin brillo, en alta resolucción y con bonitos colores, había cuartillas y páginas en blanco a las que el tiempo barnizaba de amarillos. Ahora, el vértigo de quien ha de entenderse con un buen puñadito de letras para entregarlas a tiempo para cumplir con el compromiso contraído con los lectores, las musas han de adaptarse a formato multipantalla táctil y a la eterna urgencia. Y si, encima, el autor de turno no lo ve claro, los píxeles se disfrazan de malvados duendecillos que espantan toda inspiración. En esta ocasión habrá que quedarse con el color amarillo de las viejas cuartillas, renovado con la ilusión que siempre contagian las personas con discapacidad. El domingo 2 de junio la ONCE invitó a formar una marea humana vestida de amarillo por las calles de Madrid. Los 75 años que la organización lleva trabajando por los derechos de las personas con discapacidad (no solo ciegos) convierten a este organismo en un pilar fundamental en el entramado social: les proporciona formación, empleo y busca para ellos una igualdad social para la que aún quedan muchas cosas por hacer. Todos conocemos a una persona con discapacidad, una "circunstancia" que no entiende de nivel económico, educativo ni de procedencia geográfica. Y por todo ello sigue trabajando hoy, vestida con el color amarillo de la ilusión, algo raro más aún en una época en la que los ciudadanos necesitan ejemplos de superación de las difucultades. El otro color que llena de vida esta pantalla en blanco es de la misma gama cálida que el ilusionante amarillo del logotipo de la ONCE. Los corazones rojos del símbolo de Cáritas también resultan familiares a los españoles. Por desgracia, cada vez más. No es que Cáritas sea la ONG de la iglesia católica, es que el Cristianismo es caridad (concepto que supera y mejora el moderno de solidaridad). No es de extrañar, por tanto, que Cáritas organice su recaudación extraordinaria para poder ayudar a los más desfavorecidos coincidiendo con la fiesta católica del Corpus Cristi, pues al igual que el Sacramento procesiona por las calles, la milenaria caridad llega cada vez a más personas. Muchas, sin duda, han aprendido por propia experiencia, y en las actuales circunstancias, el auténtico significado de los corazones rojos.
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo






