SIN CONCESIONES
Déficit de democracia

Por Pablo A. Iglesias
2 min
Opinión04-06-2013
Imaginemos un lugar donde el presidente se perpetúa en el poder. Un lugar donde no se convocan elecciones o ni siquiera se llega a votar. Un lugar donde los medios de comunicación rinden pleitesía al todopoderoso. Un lugar donde el derecho al sufragio se hurta a los ciudadanos de manera reiterada. Un lugar donde se ofrecen cabezas de turco cada vez que peligra la silla del mandatario. Un lugar donde la gente avanza como las ovejas de un rebaño o como los ratones del flautista de Hamelin. Un lugar donde el dinero lo puede todo. Un lugar donde el despacho presidencial se utiliza mayoritariamente para dar rienda suelta a los intereses personales de su excelencia. Un lugar donde el fracaso queda escondido por continuas campañas de márketing. Un lugar donde no existe la democracia pero nadie rechista. Ese lugar podría llamarse Cuba, Irán, Corea del Norte o China. Podría... pero ese lugar está paradójicamente en un país desarrollado. Ese lugar se levanta en el centro financiero de una gran capital europea. Ese lugar es un símbolo para millones de personas en todo el planeta. Ese lugar es mágico y genera toda clase de sueños. Ese lugar está en España, en el mismo corazón de Madrid. Ese lugar es el Santiago Bernabéu y el club que esquiva por segunda vez consecutiva la democracia es el Real Madrid. Desde que Florentino Pérez anunció en 2009 su regreso a la otra casa blanca no ha habido elecciones. Entonces fue nombrado presidente sin que votasen los socios y, ahora, vuelve a repetirse la historia porque las condiciones para presentar una candidatura son inalcanzables. Hacen falta casi 80 millones de euros para optar al olimpo del madridismo. Eso sin tener en cuenta la antigüedad y el aval específico de una lista de bancos. Así que podría decirse que el destino del Real Madrid lo deciden unos pocos empresarios y banqueros, en lugar de los socios. Como la vida misma... Florentino Pérez posee una innegable capacidad para los negocios. Nadie puede dudarlo. Su gestión económica al frente del equipo siempre ha sido brillante pero la deportiva es otra cosa. En su primer mandato, entre el año 2000 y 2006, consiguió dos ligas españolas y una Copa de Europa. En esta segunda aventura, de 2009 a 2013, apenas una Liga y una Copa del Rey. Pobre balance para el hombre al que Emilio Butragueño bautizó como "el ser superior". Florentino también es experto en entregar la cabeza de algún súbdito cada vez que barrunta que está en peligro la suya. Pellegrini primero, Valdano o Pardeza después y ahora Mourinho lo han experimentado en sus propias carnes. El culpable siempre es otro. Mientras tanto, él mantiene el poder y aprovecha para sus negocios particulares la plataforma que le otorga el mayor club de fútbol del mundo. Los medios de comunicación deportivos son cómplices y participan en la coartada. Cuando esto sucede en un país, suele hablarse de regimen totalitario. Aquí hay un tremendo déficit democrático pero muchos socios ni se enteran.
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Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito






