Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ANÁLISIS DE ESPAÑA

La cárcel mata, ETA "ama"

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura3 min
España01-04-2013

ETA y su mundo llevan décadas tratando de ganar batallas en el campo del lenguaje con el objetivo de confundir a la sociedad vasca en un discurso perverso de legitimación de su violencia. La idea es dibujar un escenario de conflicto donde se iguala el terrorismo con los mecanismos que todo Estado de Derecho tiene la obligación de aplicar para proteger a sus ciudadanos. La última campaña en la que se encuentra inmerso este mundo es la política penitenciaria a raíz del debate sobre la doctrina Parot, el caso Bolinaga y la reciente muerte de dos terroristas, Ángel Figeroa y el ex jefe etarra Javier López Peña. Figueroa murió en su casa, donde se encontraba desde hace años tras abandonar la prisión por motivos de salud. 'Thierry' sufrió una infección cardiovascular en prisión por lo que fue trasladado a un hospital para ser operado. Tras la intervención sufrió un derrame cerebral que le provocó la muerte. Cualquier persona puede comprender que no necesariamente tiene por qué existir una relación causa efecto entre estar en la cárcel y sufrir una enfermedad. Sin embargo el mensaje de ETA y su entorno es que la cárcel mata. Que la política penitenciaria es criminal, un ataque a los derechos humanos y una política de excepción contra los militantes de ETA en su condición de presos políticos. Por ello avisan: no habrá paz definitiva hasta que todos sean excarcelados. En realidad, lo que propone ETA va más allá de una perversa igualación de violencias. Citando su último comunicado, la banda dice que el Estado está haciendo pagar "con el castigo de la cárcel" a quienes "han demostrado el amor a su patria". Después de 800 muertos, resulta que su único pecado fue amarla. Es decir que matar a 25 personas es amor y cumplir condena por ello es un castigo que produce muerte. Estas son las recetas para la paz que propone de ETA en sus comunicados, su brazo político y sus socios ahora en las instituciones y sus plataformas satélites en sus convocatorias. Cada día claman contra la política penitenciaria que los diferentes gobiernos han venido aplicando con éxito desde hace décadas. Y no sólo es la estancia misma en prisión, sino otros factores como la dispersión. Para ellos es la misma violencia sufrir un accidente en carretera visitando a un terrorista en una prisión lejana que tener que acudir todos los domingos a un cementerio a llorar a tu víctima frente a una lápida. La dispersión mata, tu familiar muerto es la consecuencia de un conflicto secular derivado del amor a la patria. El problema es cuando ese mensaje trasciende las fronteras de ese mundo insensible al sufrimiento de los demás. Cuando desde partidos democráticos se escuchan voces cuestionando la dispersión, o se pide la libertad para tal o cual preso concreto. Cuando fruto de las prisas por el fin del terrorismo se confunden las vías que de verdad llevaron a la decadencia actual de ETA. Eso sólo contribuye a debilitar el papel del Estado y cargarle con una culpa que no le corresponde. Eso sólo ayuda a reforzar un discurso de legitimación del terror que acaba llamando "muerte política" a lo que en realidad fue un cobarde tiro en la nuca. Y sobre esas bases, desde luego, es muy difícil construir la paz. No, no es la cárcel lo que mata. Lo que mataban eran las balas y las bombas. Y si hoy ETA ya no mata es porque la Policía y la Guardia Civil y las fuerzas francesas consiguieron detener y meter en la cárcel a muchos asesinos como Bolinaga, Inés del Río, Figeroa o 'Thierry'. Todo lo demás es retórica, mentira y trampa.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio