SIN CONCESIONES
Stop desahucios, stop demagogias

Por Pablo A. Iglesias
3 min
Opinión02-04-2013
Quienes desfilan en las pasarelas de las grandes ciudades marcan tendencia. Pero la verdadera moda se plasma en la calle. Da igual que hablemos de ropa, de relojes, de peinados o de política... Lo que más molaba hace unos meses era plantarse en una gran plaza urbana y protestar. Primero fue en Sol con el Movimiento 15-M. No hace demasiado tiempo en Neptuno con la soflama Rodea el Congreso. Lo último de lo último es amedrentar al político con pequeñas concentraciones a la puerta de su casa, en las que empapelan el portal de la vivienda y gritan toda clase de coacciones. Este es el signo más moderno de protesta ciudadana, de aparente queja cívica y de supuesto reproche espontáneo. Pero ojo porque el destinatario no puede ser cualquiera. Sólo se ataca a los dirigentes del Partido Popular. No es, por tanto, una protesta ciudadana. Más bien parece una estrategia política de deslegitimación tras un año de gobierno de Mariano Rajoy. No es tampoco una queja cívica, sino un camuflaje de la izquierda. No es si quiera un reproche espontáneo, pues llega tarde para exigir una solución al problema social de los desahucios. Resulta muy fácil insultar a un diputado en la puerta de su casa y muy cobarde hacerlo, además, en presencia de su familia. Los desahucios son realmente un drama de colosales proporciones que está dejando sin hogar a multitud de personas. Lloro por cada uno de ellos pero el problema no es nuevo. Llevamos casi seis años de crisis económica y muchos se han quedado sin casa en este tiempo. Los primeros fueron miles de inmigrantes a los que ninguno de estos colectivos ayudó y que, irremediablemente, tuvieron que regresar a sus países de origen. Nadie reclamó entonces al Gobierno de Zapatero que frenase este expolio. También eran seres humanos y algunos habían logrado incluso la nacionalidad española. Ahora se exige una solución para unos pocos pero el remedio llega tarde para la mayoría. El problema de los desahucios en ningún caso es político. En todo caso, es financiero por origen y jurídico por ejecución. Origen financiero porque, en el boom inmobiliario, los bancos se hincharon a conceder créditos sin demasiado rigor y muchos ciudadanos corrimos como locos a adquirir una casa con una hipoteca casi vitalicia. Grave irresponsabilidad por uno y otro lado. Luego llegan las vacas flacas y a la vista está lo que pasa. El desahucio también tiene un origen jurídico porque la ley obliga a cumplir el procedimiento, en plena crisis económica y años atrás en pleno orgasmo de la construcción. Por aquel entonces nadie se quejaba cuando desahuciaban a una pobre anciana o una familia sin recursos, por pocos que fueran los casos. Había más preocupación por beneficiarse de una operación inmobiliaria que de actuar con el sentido común del que tanto carecemos los españoles. El Gobierno ha hecho menos de lo que debería para solucionar el problema pero cierto es que algo ha hecho en apenas un año. Otros, por desgracia, no pueden decir lo mismo tras dos legislaturas. En cambio, amparan los ataques a diputados del Partido Popular con gritos de asesinos y pancartas con sus fotografías. La parafernalia recuerda en exceso a las manifestaciones de 2003 contra la guerra de Iraq. La Historia es cíclica y siempre se repite. Pero da la sensación de que algunos son poco originales al articular protestas. Siempre recurren a lo mismo. Lo peor de todo es la demagogia que siembran las plataformas. Exigen la dación en pago como la várita mágica que pondría fin a todos los males, cuando difícilmente podría aplicarse a compras pasadas. No se pueden cambiar las reglas de juego a mitad del partido. Entre otras cosas, quebrantaría la seguridad jurídica que un Estado de Derecho requiere para su funcionamiento. Puede culparse al PP de muchas cosas, especialmente de no crear el empleo que prometió en la oposición. Porque eso sí que sería un remedio simultáneo a todas las consecuencias de la crisis. Pero no tiene culpa de los desahucios.
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Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito






