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SIN CONCESIONES

Ser jefe para servir

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura3 min
Opinión26-03-2013

Hasta hace dos meses desconocía la existencia de una Federación Internacional de Coaching. Se trata de una organización mundial que aglutina y acredita a profesores adiestrados en el arte de orientar y adiestrar en el liderazgo o la gestión de recursos a toda clase de personas interesadas en mejorar sus resultados. La descubrí en un Plan de Desarrollo al que mis jefes me han apuntado para que, entre otras cosas, sea mejor jefe. Las técnicas de coaching aplicadas a la empresa se basan generalmente en el principio de servir a los demás, desde el cliente a los propios trabajadores. Esta doctrina esconde una auténtica revolución para las organizaciones, acostumbradas generalmente a que uno manda y el resto obedece, uno decide y el resto acata. Este modelo de gestión está obsoleto porque desaprovecha el talento de la mayoría. No hace falta estudiar mucho para darse cuenta. De la misma manera que el refrán sostiene que cuatro ojos ven mejor que dos, diez cabezas piensan más que una y cien personas juntas avanzan más rápido que un par de ellas cuando caminan en la misma dirección. Hay miles de libros publicados sobre el coaching y las técnicas para obtener un mayor rendimiento personal o empresarial. Pero, por encima de todas esas páginas repletas de una nueva filosofía para la vida y el trabajo, existe una frase muy reciente que retumba en mi cabeza: "El verdadero poder es el servicio". Ese servicio a los demás consiste en "custodiar a la gente, preocuparse por todos, por cada uno". Creo que más de uno sufrirá un terremoto interior si comprende y asume realmente esta lección. Implica un cambio de paradigma de colosales proporciones: el poder al servicio de los demás, en vez de los demás al servicio del poder. Tiene toda la lógica porque el poderoso, ya sea en autoridad o en dinero, dispone de mayor capacidad para hacer el bien y para construir un futuro mejor. Sólo debe abandonar su atalaya de privilegios y volcar sus esfuerzos en los que le rodean. Es una doctrina innovadora para las empresas pero, en realidad, tiene unos cuantos siglos de antigüedad. "Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio". La frase es muy reciente pero el espíritu que la construye se incardina en textos escritos hace casi dos mil años. La pronunció el Papa Francisco el día de San José, en la misa solemne de inicio de su Pontificado. Rodeado de líderes políticos y financieros de medio mundo, sentenció que "el verdadero poder es el servicio" y pidió a todos ellos que sean "custodios de la creación, guardianes del otro y del medio ambiente". "Custodiar quiere decir vigilar sobre nuestros sentimientos, nuestro corazón, porque ahí es de donde salen las intenciones buenas y malas: las que construyen y las que destruyen. No debemos tener miedo de la bondad, más aún, ni siquiera de la ternura". El Papa dio una lección de coaching a los líderes del planeta en vísperas de Semana Santa. Sacó a relucir la humildad que desprende el Evangelio y que él quiere convertir en emblema de la Iglesia católica. Servir a los demás, trabajar por el bien común, atender al prójimo, huir del individualismo, escuchar antes de hablar... son reglas modernas de coaching que en verdad nacieron en un pueblo de Judea. Son los comportamientos que el Papa Francisco reclama en todas las facetas de la vida. La Federación Internacional de Coaching los vende ahora como una fórmula de oro pero no son más que la aplicación laica para las empresas de los principios cristianos milenarios. Ojalá los aplicásemos siempre. Al fin y al cabo, sirviendo unos a otros se levanta un mundo mejor.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito