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ANÁLISIS DE ESPAÑA

La transición de Don Felipe

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura2 min
España14-01-2013

Cuando el Príncipe Felipe eligió con quién se quería casar, hubo monárquicos de los de toda la vida que temieron por el futuro de la institución. La Monarquía será de sangre azul o no será, decían. Pero el riesgo era otro. El problema es haber pasado del papel couché del Hola (con el que nadie envuelve el pescado) a compartir páginas de periódico con “jueces”, “fiscales”, “imputados”, “fianzas”, “millones” y toda suerte de “presuntos”. Eso sí es humanizar la institución. En España siempre ha existido la impresión de que la Casa Real gozaba de una protección especial en los medios de comunicación. Y en cierto modo es verdad que pocas veces los miembros de la Casa Real se enfrentan a periodistas de ceño fruncido. Ejemplo: tras una visita al hospital de apenas 20 minutos todo son sonrisas forzadas y pocas preguntas. Por eso al vulgo sólo le queda conformarse con jugar al boca a boca con toda clase de especulaciones, una costumbre tan antigua como la propia Realeza. También se jugaba a especular con la clase de suerte que correría quien se atreviese a difundir alguna de estas fantasías. En estas que aparece un presunto corrupto que amenaza a la Casa Real con evitar que haya más nochebuenas en familia sin que ningún coche le haya sacado aún de la carretera de camino al juzgado donde le espera, eso sí, un paseíllo de abucheos a la entrada. Paralelamente a este show, el Rey se afana por pedir a los españoles que mantengan el espíritu de la transición para salir de la grave situación actual. Pero precisamente el espíritu de la transición que evoca contaba con un Rey joven, fuerte y dispuesto. Hoy a Don Juan Carlos no se le ve con la determinación necesaria para jugar de nuevo el papel decisivo y protagonista que desempeñó hace 40 años. Quizá se esté dando el caso de que cada día de mantenimiento del juancarlismo está perjudicando a la propia institución que más pronto que tarde debería asumir el felipismo para legitimarse librando su propia “transición”. Y luego que pase que lo que tenga que pasar.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio