SIN CONCESIONES
Entender la prima sin riesgo

Por Pablo A. Iglesias
3 min
Opinión14-01-2013
La prima de riesgo es mucho más que un término económico. Es el juguete con el que los especuladores han manipulado los mercados en los dos últimos años. Es la balanza que ha medido la confianza de los países europeos desde 2010. Es el rompecabezas que ha colocado patas abajo las economías de Grecia, Portugal, España e Italia. Es la cuenta que vulnera las reglas de las matemáticas porque dos más dos no siempre suman cuatro. Es el indicador que forzó a Zapatero a adelantar las elecciones generales en 2011. Es la montaña rusa que ha vuelto loco a Mariano Rajoy durante el último año. Casi obliga al Gobierno de España a pedir el rescate cuando en verano superó los 600 puntos. Cinco meses después, por fortuna o por méritos propios, ha caído a la mitad. El riesgo de la prima se convirtió en prima de histeria durante 2012. La prima es, junto al incremento de la deuda, la culpable de que España haya multiplicado casi por dos el coste de sus préstamos. En 2010 gastó 23.000 millones de euros en pagar intereses. Este año, los Presupuestos Generales del Estado estiman que harán falta 38.590 millones. Son 15.500 millones más que hace sólo tres años. Son 9.742 millones más que en 2012. Los intereses suben tanto como los recortes en los distintos ministerios. Podría decirse que todos los ajustes públicos van destinados a compensar el incremento de los intereses. Por lo tanto, no hay ahorro. Se quita dinero de un lado (ministerios) para ponerlo en otro (pago de la deuda). He aquí la prueba irrefutable del gran error que supone endeudarse en tiempos de crisis y del lastre duradero que implica perder el control del déficit público. Cuanto más dinero debes, más intereses pagas. Es como la hipoteca de nuestra casa. Aquí es donde la prima de riesgo juega su papel caprichoso. Afecta a las cuentas del Estado de manera parecida al euríbor en el bolsillo de los ciudadanos. Si sube la prima, hay que pagar más intereses al refinanciar la deuda. Si baja, se obtiene dinero a precio más bajo. La buena noticia es que el milagro comienza a obrarse. La primera emisión de deuda de 2013 fue un éxito. El Tesoro ha ingresado pasta fresca siete décimas más barato que hace un par de meses. Si fuera mi hipoteca, pagaría 70 euros menos al mes. El ahorro sería considerable. Para el Gobierno, han significado unos 35 millones de euros menos que si este dinero se hubiese pedido hace unas semanas. Sólo con repetir este escenario en futuras emisiones de deuda, España podría ahorrar unos 1.300 millones de euros de aquí al 31 de diciembre. Si la prima mantiene la tendencia a la baja, el alivio será aún más grande. Parece que la prima camina hacia cotas sin riesgo. Si España ha sobrevivido el peor momento económico de su historia con la prima en 500 puntos, sin duda puede subsistir en los 300. Eso me asegura al menos un alto mando del Gobierno. Sostiene que las reformas comienzan a dar frutos positivos. Los mercados por fin perciben con buenos ojos la senda económica de Rajoy. Los recortes y los sacrificios empiezan a tener sentido. El descenso de la prima permitirá que el Estado se refinancie a un coste mucho más bajo, inferior incluso al año 2011. Pero no hay que lanzar las campanas al vuelo. Aún así, se pagarán más intereses porque la deuda es más grande. Y la deuda seguirá aumentando porque España permanece en recesión. Y mientras no dé la vuelta la economía no se creará empleo. Y hasta que no aumente el empleo no crecerán los ingresos. Ese será el momento clave. Porque con más empleo y más ingresos todo comenzará a funcionar. Por ahora, estamos en el principio. Sólo hemos desandado los pasos equivocados pero, al menos, se empieza a notar
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Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito






