Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ANÁLISIS DE INTERNACIONAL

Si Arafat levantara la cabeza…

Fotografía

Por Isaac Á. CalvoTiempo de lectura2 min
Internacional03-12-2012

Yasir Arafat vuelve a ser noticia. Ocho años después de su muerte, el que fuera máximo líder palestino ha sido protagonista de la actualidad internacional por un doble motivo. Por un lado, porque se ha exhumado su cadáver para analizar si su muerte fue consecuencia de un envenenamiento. Hay una corriente de opinión que afirma que Arafat fue asesinado por el servicio de espionaje israelí, una teoría que no es descabellada viendo los antecedentes del Mossad. Aunque es verdad que Israel pudo haberlo matado mucho antes, si hubiera querido. También hay quien cree que el rais pudo ser eliminado por palestinos que querían hacerse con el poder. Algo que también es factible, debido a los enfrentamientos, incluso violentos, registrados entre los propios palestinos de Hamas y de Al Fatah. Por otro lado, Arafat ha regresado a la primera plana informativa porque se ha repetido hasta la saciedad la imagen de su histórico discurso, hace décadas, ante Naciones Unidas. Había motivos más que suficientes para hacer ese ejercicio de contextualización histórica. La semana pasada, la ONU, con una abrumadora mayoría, admitió a Palestina como miembro observador. Se trata de una decisión más simbólica que práctica, pero constituye todo un espaldarazo hacia los palestinos, que ven en Naciones Unidas una forma de estar presente en el ámbito internacional. Ojalá lo hubieran visto a finales de la década de 1940, cuando esa misma organización decretó la partición de los territorios en disputa (bajo mandato británico), en dos estados, uno para Israel y otro para Palestina. Los israelíes lo aceptaron rápidamente. Sin embargo, los palestinos lo rechazaron y, además, con varios países vecinos, atacaron a Israel. Los agresores perdieron la guerra. Sea como fuere, más de 60 años después, Palestina es admitida en la ONU. Entre los muy pocos países que se opusieron, como no podía ser de otro modo, estuvieron Estados Unidos e Israel. Para estos últimos, la decisión de Naciones Unidas no es la solución al conflicto. Efectivamente, no lo es, pero tampoco lo es la política de asentamientos y de hostigamiento excesivo. Si, de verdad, se quiere resolver el enfrentamiento en Oriente Próximo, ambas partes van a tener que ceder en más de una de sus reivindicaciones. De lo contrario, el problema perdurará y se enquistará aún más.

Fotografía de Isaac Á. Calvo

Isaac Á. Calvo

Licenciado en Periodismo

Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación

Editor del Grupo AGD